Molesto por lo que calificó de «tono desembozado» de Otto Reich, funcionario norteamericano, quien hizo recomendaciones sobre cómo debía ser el perfil del próximo presidente argentino, Raúl Alfonsín respondió ayer con una humorada. Describió los «principios básicos» que debería ostentar un mandatario de Estados Unidos, con críticas directas a la administración Bush. Una parodia del identikit de un futuro presidente argentino que hizo Reich en un almuerzo con legisladores el viernes pasado en la Embajada de los Estados Unidos.
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«El presidente de EE.UU. debería preocuparse por evitar la creciente ola de fraudes en las empresas de su país, que afecta a millones de personas en todo el mundo, en lugar de centrar su mirada en la corrupción de los países emergentes», propuso el ex presidente.
«Una virtud básica es poseer un cierto conocimiento de la historia universal y de la geografía, para poder estructurar una política exterior con un horizonte bien marcado que busque la paz por sobre todas las cosas y no ser el garrote que está siempre listo para castigar a los 'descarriados'», disparó Alfonsín. • Ironía
El ex senador les recomendó, ironizando, a los ciudadanos norteamericanos que elijan a «un hombre preocupado por la profunda crisis social y económica que afecta a las naciones más pobres del mundo e intentar hacer realidad la frase 'América para los americanos', no sólo para los del Norte, sino para los hombres y mujeres que más sufren en el resto del continente».
En lo que sigue de la carta, Alfonsín sostuvo que «el presidente de EE.UU. debería dejar de proponer el libre mercado para los productos que exporta su país, mientras pone trabas de toda índole al ingreso al territorio norteamericano de productos provenientes de los países que necesitan de esas exportaciones para sobrevivir».
«El mandatario estadounidense debería saber que son los pueblos los que eligen a sus conductores y no los poderosos los que imponen sus ideas y sus intereses a los más débiles», dijo Alfonsín.
« En lugar de utilizar miles de millones de dólares para subsidiar la producción agrícola de la nación más rica de la tierra, el presidente de EE.UU. debería sensibilizarse ante cada persona que muere enferma o de hambre en los países pobres y utilizar esa enorme masa de fondos para ayuda social.»
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