Ibarra aprovecha a una dama para romper con los radicales
-
Por el viaje de una veintena de diputados y funcionarios, se demora el debate por la ley de Patentes
-
Amplían la denuncia contra Milei por el financiamiento de su acto en el Movistar Arena
• La silla de Almada -una delarruista que parece haber quedado más que acorralada, atrapada en su declarada inocencia-podría ser renovada por una frepasista. De esa manera Ibarra quitaría la cuota de la UCR en el directorio de la entidad financiera. Esa posibilidad irritaba anoche al radicalismo que se mortifica con los desplantes de sus socios, como por caso cuando Ibarra, la semana pasada, se reunió con sus ex socios socialistas democráticos para pedir pista en un frente de centro izquierda al que ya aporta su hermana, la senadora Vilma Ibarra.
• Comentaban ayer radicales aliados a Ibarra, los terragnistas, que el episodio Almada no había caído bien. La directora fue increpada en una reunión de los ocho ejecutivos de la entidad bancaria por el titular de la casa, el frepasista Roberto Feletti. Le pedía a la radical que renunciara porque en una auditoría había descubierto que el 30 de noviembre ella había precancelado fuera de horario un plazo fijo de $ 315.000 (tuvo que hacer abrir el tesoro especialmente). Se puso a llorar, la mujer cuentan, y a recriminar porque no era tema para hablar con tanto director a la mesa. Feletti insistió, pero luego se convino con el resto del directorio en armar una delegación para hablar con ella. La compusieron el peronista Diego Santilli, el frepasista Pablo Magioli y el cavallista Luis Murina. Santilli finalmente la convenció de reintegrar al día siguiente la suma que Almada había guardado con el fin de comprarse un departamento.
• Lo que más disgustó a algunos radicales fue el show mediático que imperó el fin de semana. Feletti hizo hincapié en que debía haber defensa corporativa para defender a una colega. Almada contaba cómo al igual que otros argentinos había corrido al banco a sacar el producido de ahorros y la venta de un departamento que no pudo reemplazar hasta el momento. Claro, con algunas ventajas de funcionaria. Tanto escándalo terminó con la renuncia de Almada, ayer, evitando que la juzgue la Comisión de Etica de la Legislatura a cargo de la frepasista Sandra Dosch.
•Sueldos
• Esta movida es parecida al desplazamiento de la jefatura del bloque Alianza en la Legislatura porteña. La ocupa Ariel Schifrin -aceitero con intereses en La Rioja-, quien en el último tiempo desgastó sus relaciones con la oposición y dentro del magro bloque Frepaso -siete legisladores-, un desliz que es intolerable para Ibarra, con minoría en la Legislatura.
•Descentralizador
• La otra carta será anunciar una rebaja de los gastos del Ejecutivo -incluidos sueldos de los secretarios-que sintonizará con una ley por la cual se bajarán las dietas los ediles y el personal de planta política (al menos hasta el escalafón de directores). Los legisladores terminarán de acordar al mediodía cuánto de sus sueldos será suficiente para evitar la crítica porteña, una aritmética que los mantiene a tal punto divididos que podría quedar todo en la nada. Actualmente reciben alrededor de $ 4.800 que serían rebajados entre 10% y 15%. A eso agregarán ahorros en útiles y otros menesteres que prometen sumar a un fondo que llegaría a $ 14 millones. Ese monto será nuevo motivo de discusión: no hay acuerdo a qué tipo de ayuda social se derivará recibirá.
•Superpoderes
• Ibarra mantiene con esos movimientos su estrategia ambivalente: permite que su hermana Vilma, y Schifrin, mantengan un acercamiento con el ARI de Elisa Carrió, el Frenapo y las cacerolas; reniega de lo que llaman «el partido de la responsabilidad institucional», la porción del desvencijado Frepaso que quedó en manos de Darío Alessandro; se enfrenta con el chachismo nostálgico del tucumano José Vitar, pero termina pidiendo allí un lugar, con el que sueña renovar su mandato en 2003.




Dejá tu comentario