Ibarra inició campaña para recuperar estatus
-
Milei recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Bar-Ilan
-
Designan a Brandi como jefe de Gabinete en reemplazo de Massaccesi
Aníbal
Ibarra, ayer,
saludó a
abuelos en
el porteño
barrio de La
Paternal, al
iniciar una
campaña en
busca de
adhesiones
para su
retorno al
cargo del
que está
suspendido.
Telerman: los conversos al kirchnerismo como Roberto Feletti o con más timidez Eduardo Epsztein y los transversales que reportan al ibarrismo puro que anima el jefe de Gabinete local, Raúl Fernández.
Al menos en algo han coincidido todos: en refutar que Néstor Kirchner le haya soltado la mano a Ibarra para lanzarlo a un cruento proceso de juicio, pero cada uno desde su visión, con la certeza de que no es conveniente sumar enemigos en tan delicada situación. Los más aliados al kirchnerismo mascullan ya la posibilidad de la renuncia de Ibarra, antes de que se sustancie el juicio si éste no se resolviera rápido (algo difícil), lo que genera el odio del resto y la hiperactividad del jefe de Gobierno en ejercicio para aplacar los ánimos y llevar acciones de gestión adelante, como les ha impuesto.
Recién ayer por la tarde el clima se pacificaba como para que pueda activarse la convocatoria a la manifestación que pretende R. Fernández. Inclusive, por esos trastornos se evitó ayer una conferencia de prensa que se había anunciado con sectores que avalarían ese encuentro callejero en las puertas del Palacio Municipal, el lunes. La puja se reavivaba, sin embargo, porque el kirchnerismo no aportará a manifestación alguna. Le han prometido a Ibarra acompañarlo en el proceso de juicio político, pero sólo eso y hasta vociferan que «no hubo ningún golpe institucional», a contramano de lo que declama el suspendido funcionario, quien reafirmaba anoche ante los suyos que no renunciará pero que sí podría terminar pidiendo en la Justicia que se anule el proceso en su contra.
Ante los jubilados de La Paternal, Ibarra aseguró que va a dar «pelea de la mano de la sociedad» para demostrar que su enjuiciamiento es «una situación injusta con clara intencionalidad política».
«El gobierno va a seguir adelante. Vamos a demostrar de la mano de la gente que acá ha ocurrido la peor manipulación política que pudo existir», sostuvo.
Además, coincidió con Aníbal Fernández en que el Presidente no le habría quitado respaldo. «Se saltó de versiones que indicaban un pacto de impunidad a que el gobierno me soltó la mano: ni lo uno ni lo otro», quiso explicar Ibarra. «Nadie le quita nada a nadie», indicó Aníbal Fernández y contó que se comunicó por teléfono con Ibarra y le dijo que tiene una «posición tomada» con respecto a la suspensión, pero que no la iba a hacer pública porque no cree que aporte «nada».
Otro Fernández, Raúl, jefe de Gabinete porteño, reafirmó esa sintonía y admitió que en « términos institucionales», el Gobierno ha acompañado la gestión de Ibarra desde que ocurrió la tragedia del local bailable.



Dejá tu comentario