8 de junio 2001 - 00:00

Ibarra, más preocupado que UCR, frenó festejo por Menem preso

El Frepaso ayer se mantuvo cauteloso ante la detención de Carlos Menem, por temor de alentar una complicación política más de las que ya provocó al gobierno nacional.

No son los tiempos en los que el Frepaso comenzaba su efervescencia y, ante el mismo juez que ayer detuvo a Carlos Menem, posaba ante las cámaras de TV para denunciar a ex funcionarios del gobierno anterior. Incluso el hoy jefe de Gobierno porteño, Aníbal Ibarra, en los inicios del polémico expediente judicial por la presunta venta ilegal de armas a Croacia y a Ecuador, aportó denuncias sobre cuentas bancarias y empresas, ante Jorge Urso para sumar a la causa, lo que le valdría hoy, según el concejal de entonces, la algarabía por las consecuencias de esa investigación.

Pero ahora el Frepaso está cautivo de un gobierno que integra y que considera debilitado y para el cual el propio cacique que inventó la tropa colaboró con su renuncia a la vicepresidencia de la Nación. Todo un contrasentido que mantiene expectante a los frepasistas de Carlos Chacho Alvarez, quienes ayer no quisieron festejar, como lo hubieran imaginado antes de ser gobierno, por la detención del ex presidente Menem.

Donde más presencia tiene el Frepaso, en la Capital Federal, los legisladores se sumieron en temas de gestión como líneas de subterráneos y evitaron comentarios en ese sentido, aunque no eludieron gestos de asombro y preocupación, tal el caso de Roque Bellomo o Vilma Ibarra (hermana del jefe porteño). Tampoco los funcionarios de Aníbal Ibarra quisieron prenderse en ese recorrido mediático de ocasión.

El primero en emitir una opinión para reforzar la cautela que pone el Frepaso sobre la decisión judicial fue Darío Alessandro. No es cuestión, según creen, que una «convulsión» política complique al gobierno, y ya saben que no pueden colaborar otra vez para eso, alentando una caravana de bocinazos como lo habrán soñado.

• Ciudadanos comunes

«La Alianza no va a festejar que Menem esté preso. Pero sabemos que siempre hubo corrupción durante la gestión menemista, y ahora el peso de las instituciones está empezando a caer sobre todos como si fueran ciudadanos comunes», dijo el legislador.

Ibarra
esperaba no participar del show de declaraciones, porque confesó a sus íntimos que la situación del gobierno de Fernando de la Rúa no era propicia para un tema tan delicado que no se presentaba como oportunidad para un crédito. Sí se aferró a considerar sorpresiva la detención de Martín Balza, por lo que para su juicio implica la figura del jefe del Ejército que «democratizó la fuerza», ahora salpicado en un expediente judicial de la envergadura del que se tramita en lo Tribunales de Comodoro Py.

El jefe de Gobierno porteño, en cambio, se sumó a la idea de
Alessandro de vetar cualquier euforia y advirtió que la detención de Menem «es una señal para todos los que han tenido o tienen responsabilidad de gobierno, ya que a partir de ahora nadie podrá creer que tiene la impunidad garantizada. Nada grave puede ocurrir a la Argentina por el hecho de que un ex presidente esté detenido», y consideró: «Si respetamos la independencia de la Justicia, habremos dado un gran paso para pasar de una política sospechada a una política que hace cumplir la ley y se somete a ella».

La responsabilidad en las primeras crisis políticas desatadas en el gobierno nacional, y después en el seno del Frepaso, motivaron que los referentes de esa agrupación se preocuparan más por el temor de generar una acción adversa para la gestión nacional, que una euforia que les resulte otra vez un bumerán, alentando un enfrentamiento, por caso, de barras.

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