Los cambios en la cúpula de la Iglesia son siempre trascendentes pero esta vez adquieren mayor importancia por el momento que vive el país. Ayer fue elegido como nuevo titular de la Conferencia Episcopal Argentina el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, en reemplazo de Estanislao Karlic. La elección que fue reñida (se necesitaron tres votaciones para designar al jefe de los católicos) implica una profundización de la línea crítica que desarrolló el Episcopado en los últimos tiempos. Algo que deberá tener en cuenta el próximo gobierno ya que tendrá que convivir con esta posición más dura de la Iglesia. La nueva conducción deberá afrontar también el momento especial que vive la Iglesia y que acompaña el proceso del denominado Diálogo Argentino. En sus últimos documentos, la jerarquía eclesiástica denunció y criticó a los dirigentes políticos por no llevar a la práctica los consensos alcanzados entre los diferentes sectores en esta mesa de diálogo. Un tema con el que van a seguir insistiendo con las nuevas autoridades del país que surjan de las próximas elecciones.
El arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, fue elegido ayer entre sus pares como nuevo titular de la Conferencia Episcopal Argentina, en reemplazo del arzobispo de Paraná, Estanislao Karlic, por el período 2002-2005. La elección implica una profundización en la línea crítica que mostró el Episcopado en los últimos tiempos. Monseñor Mirás será secundado en la conducción de la Iglesia por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, como vicepresidente primero, y por el arzobispo de Corrientes, monseñor Domingo Castagna, como vice segundo.
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La nueva conducción del Episcopado debe afrontar un momento especial para la vida de la Iglesia, que acompaña el proceso del denominado Diálogo Argentino, una iniciativa que cuenta también con el aporte de las Naciones Unidas y distanciada ahora del gobierno de Eduardo Duhalde, que la convocó en enero pasado.
En sus últimos documentos, la Iglesia denunció en reiteradas oportunidades que los dirigentes políticos no llevaron a la práctica los consensos alcanzados en las mesas sectoriales reunidas en el marco de este Diálogo, logrando el apoyo de otros cultos y organizaciones no gubernamentales.
• Diálogo
A modo de balance de sus seis años al frente del Episcopado, ayer monseñor Karlic reconoció que la participación de la Iglesia en el diálogo fue «una decisión riesgosa» -en su momento fue duramente criticada por el cardenal Raúl Primatesta, titular de la comisión de Pastoral Social-, aunque admitió que «aún reconociendo que sus frutos son limitados, ha tenido un resultado muy valioso».
Otro tema que la nueva cúpula deberá conducir será la denuncia realizada días atrás por el Episcopado sobre «la cantidad y la perseverancia de los ataques con los que se pretende desdibujar la imagen de la Iglesia», en referencia a las denuncias de algunos de sus integrantes.
Las designaciones de las nuevas autoridades se conocieron ayer en el marco de la última Asamblea Plenaria del Episcopado del año, que se desarrolla hasta el sábado en la Casa de Ejercicios María Auxiliadora, ubicada en la localidad bonaerense de San Miguel. En la secretaría general del cuerpo fue reelecto monseñor Guillermo Rodríguez Melgarejo, quien se desempeña como obispo auxiliar de Buenos Aires.
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