10 de marzo 2006 - 00:00

Iglesias: "La UCR se puede fracturar"

El presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical fue drástico al evaluar las consecuencias de la cacería de nuevos aliados que ha lanzado el oficialismo kirchnerista entre las filas de la oposición. Especuló en un reportaje que le hizo la revista «Debate» que eso podría precipitar una división de ese partido, algo que tampoco es nuevo en la UCR ya que ocurrió en las décadas de los años '30, '40 y '50.


Periodista:
¿Qué aspectos son los que más cuestiona del gobierno de Néstor Kirchner?

Roberto Iglesias: No comparto la forma de gobernar ni la política que lleva adelante; es más, este gobierno no tiene plan. En política económica o social representa una simple continuidad, con los mismos esquemas utilizados para salir de la crisis y el mismo sistema clientelar. En política exterior, las acciones coyunturales e incoherentes no pudieron evitar la crisis con Uruguay. Y en lo institucional, el deterioro es permanente. Se hace un uso discrecional y abusivo de los fondos públicos para tener réditos para el proyecto hegemónico del Presidente. Lo único que hizo con éxito fue la renegociación de la deuda, pero era un paso obligado.


P.:
¿Qué pasará con el pedido de expulsión de los diputados que votaron a favor de la reforma del Consejo de la Magistratura?

R.I.: Esta no fue una actitud irracional o autoritaria como se la quiso disfrazar. En realidad, lo que estamos haciendo es marcar una identidad. No se puede servir a dos banderas, no se puede estar de los dos lados del mostrador, no se puede ser oficialismo y oposición al mismo tiempo.


P.:
¿Hasta qué punto esto no puede generar un riesgo de fractura dentro del partido?

R.I.: Es probable que haya un riesgo de fractura. Hay muchos radicales que están decididos a irse con Kirchner. Pero antes quieren llevarse la mayor cantidad posible de radicalismo en la canasta para ofrecerle al Presidente. Así que el debate para saber quién está de un lado y quién está del otro me parece saludable en sí mismo. Y mucho más si se produce más temprano que tarde.


P.:
El gobernador de su propia provincia defendió la ley que modifica el Consejo de la Magistratura...

R.I.: A mí me hubiera gustado discutirlo antes. Cuando se trata de temas tan importantes hay que fundamentar las posiciones. Yo no puedo decir que estoy en contra del Consejo de la Magistratura y listo. Invitamos a los gobernadores y durante dos meses estuvimos discutiendo. No hubo una sola voz dentro del partido que expresara un solo motivo de peso para que pudiéramos apoyar este avance sobre el Poder Judicial. Me parece que es un error ceder ante las presiones de la caja porque cada vez que uno cede queda más indefenso. Y es probable que mañana se quede sin nada. Sostenerse en el poder de cualquier manera era una constante del justicialismo, pero parece que ahora también ha cundido en nuestras filas.


P.:
La UCR es hoy una federación de líderes provinciales con escasas posibilidades de trascender en términos nacionales...

R.I.: Es real, el partido no tiene un liderazgo a nivel nacional. Hay que reconstruir la credibilidad perdida y buscar los ámbitos en los cuales, en base a la discusión, podamos confluir en una identidad común. Eso lo estamos haciendo. Pero cuando se debate y se llega a ciertos consensos, al otro día algunos pasan por la Casa Rosada y cambian sospechosamente de posición. Así es muy difícil reconstruir el partido.


P.:
¿Qué análisis hace de la destitución de Aníbal Ibarra?

R.I.: Sienta un mal precedente para las instituciones. Las cosas se manejaron muy mal en todo sentido. Creo que de esta forma se rompió la institucionalidad y se cometió un verdadero exceso.

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