17 de octubre 2005 - 00:00

Imagen de una santa, tema de la campaña

El nuncio apostólico, monseñor Adriano Bernardini, respaldó la entronización de una imagen de Santa Juana Beretta Molla en la iglesia de Nuestra Señora de la Rábida el sábado a la tarde, haciendo llegar al párroco José Dabusti una bendición apostólica del papa Benedicto XVI. La santa -canonizada por Juan Pablo II-, fue declarada por la Santa Sede, Patrona de las Madres y de las Familias; y a una semana de las elecciones fue evidente que la manifestación se trató de un categórico rechazo de la Iglesia a la despenalización del aborto, o a temas como el de educación sexual en las escuelas, ignorando la patria potestad de los padres para decidir qué tipo de orientación quieren para sus hijos. De allí que las 1.500 personas que se dieron cita lo hicieran a título personal, aún cuando hubiere gente llegada desde lugares tan distantes como Lomas de Zamora, la I Brigada Aérea de El Palomar, o de Zárate-Campana. Fue todo inorgánico pero rodeado de mucho fervor, incluso ajeno a toda intencionalidad política. El grupo Pro Vida, de Mónica del Río y su esposo; el presbítero Juan Claudio Sanahuja, y hasta la presencia del candidato a legislador porteño Jorge Enríquez -con muy buena llegada a sectores evangelistas-, demostró al mismo tiempo que la convocatoria no había pasado inadvertida, salvo para la jerarquía eclesiástica católica.

«No al aborto. Sí a la vida»,
fue el lema que, saliendo de La Rábida, encabezó la procesión por el barrio de Monserrat, con la custodia de la Policía Federal. El recorrido permitió, además de rezos y cantos, conocer la oposición que genera en la Legislatura porteña el tratamiento de una ley de enseñanza sexual, «que deja en manos de la Secretaría de Educación la determinación de los contenidos» con los que se influirá en los alumnos, se quejó Enríquez.

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