Aníbal Ibarra busca insertarse en el círculo de decisiones del radicalismo de la Capital, donde quiere hacer prevalecer su iniciativa electoral: quiere que lo ayuden a convencer a Carlos Chacho Alvarez para que sea candidato a senador o bien que la UCR admita a la chaqueña Elisa Carrió como primera en esa lista.
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Con esa estrategia comenzó una ronda de reuniones con los caciques del radicalismo porteño para establecer un cronograma de tertulias en las que piensa incidir en los pasos de la campaña electoral y en la propuesta de candidatos a senadores y a diputados nacionales.
El frepasista encomendó ese armado a su secretario de Gobierno, Raúl Fernández, a quien dio la orden de que visite a Jesús Rodríguez y a Rafael Pascual, dejando para más adelante una reunión con Rodolfo Terragno, ya que el ex coordinador del gabinete nacional mantiene una alianza, dentro de las internas de la UCR con el sector Centenario de J. Rodríguez. Para ir personalmente, Ibarra se reservó la entrevista con Enrique Nosiglia.
Con todos había cortado las relaciones apenas asumió como jefe de Gobierno porteño. Hasta entonces les había dado cabida en las decisiones de nombramientos de secretarios, pero de esa línea de mandos para abajo resolvió la grilla exclusivamente con Cecilia Felgueras, lo mismo que las cuestiones de su gestión.
Después de las desavenencias entre la pareja de mandatarios porteños, las que sobrevinieron a las inundaciones de la Capital el mes pasado, Ibarra quiere mantener contacto directo con los dirigentes radicales, para evitar cualquier «emisario calificado» y ser él quien tome las decisiones en conjunto con los dirigentes de la UCR. «Ya estoy gobernando y Felgueras es vicejefa, no hace falta más», se había escudado Ibarra para rehusar a la conformación de una mesa aliancista que le dé directivas sobre su gestión porteña. En cambio ahora intenta demostrar que es él quien convoca, más allá de las declamaciones y los pasos que pueda resolver su jefe Alvarez.
Les explicó -o mandó decir, según lo casos-lo mismo que escuchó Fernando de la Rúa: que la idea de ampliar la Alianza en la ciudad no excluye al radicalismo, con la promesa de mantener esa base en la coalición pase lo que pase a nivel nacional con los socios.
Seguro de haber llevado tranquilidad a los radicales, Ibarra expuso sus convicciones acerca de los beneficios de una postulación de Carlos Chacho Alvarez para candidato a senador, en lo que todos coincidieron, pero que también dieron por descartado. «Ya que es sólo su decisión personal», admitió el jefe de Gobierno.
La segunda evaluación con expectativas de triunfo recayó en Elisa Carrió. De acuerdo con ese sondeo doméstico de Ibarra, «hasta De la Rúa la admitiría como candidata a senadora».
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