20 de julio 2001 - 00:00

Insisten en baja de sueldos gremiales

El gobierno salió ayer a cruzar duramente a la dirigencia sindical por el sexto paro que le hacen a la gestión de Fernando de la Rúa, acusándolos de antidemocráticos. Se sumó a este hecho las imputaciones de Patricia Bullrich al camionero Hugo Moyano, enrostrándole en un reportaje lo que ganan los dirigentes gremiales, lejos de los salarios de obreros y empleados.

La ministra relativizó ayer la magnitud del paro convocado por las tres centrales sindicales y acusó a sus dirigentes de haber adoptado una medida de fuerza «antidemocrática, sin consultar a las bases». Volvió a golpear cuando afirmó que «esa dirigencia decide políticamente sobre sus necesidades y se ol-vida de las necesidades cotidianas de los trabajadores argentinos», señaló la titular de Trabajo. En esa línea, la funcionaria criticó que «los trabajadores no tienen decisión cuando la dirigencia toma las medidas».

• Dispuesto a dialogar

Frente a la palabra del gobierno se alzó la respuesta tanto de Moyano como la del jefe de los gordos de la CGT oficial, Rodolfo Daer. El camionero calificó de «contundente» el respaldo al paro nacional. Sin embargo, también afirmó que «estamos dispuestos a dialogar con el gobierno para encontrar las soluciones a los problemas» que afligen a la Argentina.

Dijo Moyano, en tono muy calmo -lejos de los exabruptos a los que acostumbra cuando se sube a una tribuna-, que «el pueblo argentino no acepta, no tolera más ajustes, y la prueba contundente del rechazo y del repudio a este nuevo ajuste estuvo demostrada en la contundente adhesión al paro realizado en nuestro país».

El sindicalista agregó que «estamos reclamando al gobierno que tenga la fuerza necesaria, que tenga el coraje para que a estos ajustes los paguen aquellos que ganan muchísimo dinero». «Si el gobierno tiene la decisión política de hacerlo, si tiene la voluntad política de hacerlo, este movimiento obrero, este pueblo lo va a acompañar», afirmó.

• Sin consenso

Daer reivindicó la medida «cívica» adoptada por los gremios, en contra de la rebaja salarial a jubilados y empleados estatales. «Estas medidas de ajuste carecen de consenso popular porque no se puede buscar solución a los problemas de la Argentina con esta reducción salarial a los que menos tienen», enfatizó el sindicalista.

Bullrich
les reclamó a las cúpulas sindicales «que hagan un esfuerzo como lo hace todo el país», para superar la crisis económica, en tanto que aseguró que «los trabajadores buscaron trabajar a pesar de las dificultades» derivadas de la falta de transporte público.

«Los argentinos no quieren seguir parando»,
fue otra de las expresiones utilizadas por Bullrich para intentar deslegitimar la medida de fuerza, a la que se negó a evaluar por considerar que «la gente no fue libre de decidir si quería concurrir a sus lugares de trabajo». Recordó que «hubo incendios de vagones, micros y taxis», como uno de los posibles elementos de presión para evitar la asistencia a los lugares de trabajo. Aludió así a la falta de transporte y a los atentados que buscaron intimidar a ese sector, convertido en la mejor arma de que dispone la dirigencia sindical para exhibir al cabo de los paros a los que convoca.

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