Insólita incógnita: ¿es Cristina una opositora?
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Cristina Fernández de Kirchner
Los dos elementos, curiosamente, justo brotan cuando en los mentideros se hablaba de algunas desavenencias matrimoniales con respecto al futuro político de ambos. Raro porque en el último cumpleaños del Presidente, hace dos meses, estaban más tórtolos que nunca cuando él pidió ante un grupo de amigos un brindis por la candidatura de Cristina a la Presidencia.
Hecho que, por otra parte, no se estancó en una expresión de deseos, sino que ella lo potenció al involucrarse en esa posibilidad y al recordar, como si la magia circular de los acontecimientos siempre se repitiera, que la ocasión era más que propicia: en un cumpleaños anterior de su marido, dijo, entonces también brindaron por la llegada de éste a la Casa Rosada. Cuando, justo es admitir, ninguno de los dos imaginaba que la suerte les jugaría a favor tan rápido.
Quienes en Santa Cruz más conocen el alma presidencial (a través del cortado, la picada y la intimidad de años en la soledad sureña), sostienen que no se presentará Kirchner a la reelección. Hasta él mismo ha coqueteado con esa posibilidad. Sin embargo, no siempre la voluntad en política es lo que se impone y de acuerdo con otros amigos, ya vecinos porteños, mientras observan encuestas suponen que al Ejecutivo no le queda otra alternativa que el intento plausible de renovar su mandato. Mientras su esposa, le guste a ella o no, es la mejor candidata para suceder a Felipe Solá en la provincia de Buenos Aires. Pero esta variante bonaerense, al parecer, no figura en los planes de la señora Cristina, quien consideraal menos, eso le atribuyena ese asiento como una suerte de «la silla eléctrica». Y, ciertamente, ella está en contra de la pena de muerte.
Para continuar con las presuntas diferencias se podría agregar que, desde la destitución del gobernador Sergio Acevedo (o renuncia por «razones personales», muletilla habitual de los funcionarios que se evaden de este gobierno, semejante a la «incompatibilidad de caracteres» de los actores al divorciarse porque uno u otro fue pescado in fraganti con un tercero), aumentaron las rispideces: ella conserva debilidad por Acevedo, el partido de la función (le caben acepciones varias) y tiene simpatías exangües por aquellos que en esa tierra mantuvieron y expandieron su poder con la deserción, como Rudy Ulloa Igor (hoy uno de los organizadores del megaacto del 25 de mayo en la Plaza para homenajear al Presidente en su tercer año). Si a esto se agregan otras minucias, como el despido de algún chofer, la novela del disturbio político en la pareja presidencial puede ocupar un espacio en la magra cobertura informativa de un gobierno que la alfombra de 9% de crecimiento le permite hacer olvidar otras exigencias.




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