El piquetero oficial Luis D'Elía admitió ayer que puede terminar detenido en las próximas horas por la Justicia a raíz de la causa que se sustancia por el copamiento de la Comisaría 24ª en el barrio porteño de La Boca, hace 2 meses.
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En tren de mostrarse como un perseguido más, D'Elía buscó así opacar a los cabecillas de Quebracho, el fugado Fernando Esteche -sobre quien pesa un pedido de captura-, y Gustavo Fraquet (recientemente detenido).
Al dúo se sumó Nicolás Lista, dirigente del brazo piquetero de Quebracho, la agrupación Aníbal Verón, quien, por las dudas, desapareció de los lugares que solía frecuentar. Desde la clandestinidad, sigue hablando, vía celular, con las radios y dando entrevistas en las cuales acusa a Néstor Kirchner de haber montado una caza de brujas sobre los luchadores sociales. «No hay orden de detención contra mí», confesó ayer.
A todo esto, el ala dura del gremio de cortadores de calles y rutas -liderada por la Corriente Clasista y Combativa (CCC), de Juan Carlos Alderete- amenaza con peregrinar al Congreso el jueves a fin de reclamar la descriminalización de la protesta social.
En el interior del país, también hay conflictos. La Policía detuvo en Caleta Olivia, Santa Cruz, a 17 manifestantes por participar en la ocupación de una planta petrolera y protestar contra el desempleo. Las capturas fueron dispuestas por el juez de instrucción Marcelo Bailaque por usurpación, daños y privación ilegítima de la libertad, contra militantes de una agrupación piquetera que ocuparon en dos ocasiones la petrolera Terminales Marítimas Patagónicas (Termap). En Tartagal, Salta, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados, que sigue al preso Raúl Castells, insistió en la «represión del gobierno nacional a los compañeros que consiguen empleo en empresas petroleras privadas», a los cuales -denunciaron- se los «procesa judicialmente».
Para no quedar marginado de persecusiones, aunque en este caso no del gobierno kirchnerista, claro, D'Elía sostuvo que es «muy probable» que sea detenido «en las próximas horas», pero advirtió que «hay una campaña orquestada» en tal sentido. Si bien confió que no tiene «miedo», lamentó que al mismo tiempo «estén libres los empresarios que ofrecieron coimas en el PAMI», hecho que denunció recientemente.
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