Los trabajadores de los subterráneos anunciaron que hoy, mañana y el sábado suspenderán sus actividades y no irán a trabajar por temor a que el sistema de transporte sea blanco de un atentado terrorista por la visita de George W. Bush a la Argentina. Carlos Taborda, gremialista de subterráneos, confirmó que altos directivos de Metrovías reforzaron las medidas de seguridad ya que habría informes de inteligencia tanto nacional como extranjera (CIA e Interpol) de un posible ataque terrorista a los subtes porteños.
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«Los trabajadores tenemos miedo. En una reunión con la cúpula de Metrovías no nos pudieron desmentir el riesgo de un ataque en el subterráneo ni los informes de inteligencia que citaron medios de comunicación sobre el peligro de un atentado», admitió Taborda.
Si bien no se trata de una huelga en términos técnicos, ni maquinistas, ni personal de boletería, ni técnicos, ni empleados de mantenimiento de ninguna de las cinco líneas se presentarán a trabajar.
«McDonald's y Blockbuster no van a abrir esos días porque también temen ataques. Nosotros no tenemos garantías de seguridad ni de la empresa ni del Estado nacional para ir a trabajar. La verdad es que tenemos miedo. Y si ni el gobierno español ni el británico pudieron impedir ataques en el sistema público de transportes, mucho menos lo va a lograr el argentino», razonaba por teléfono un asustado sindicalista.
Su lógica no suena descabellada en un país como la Argentina donde permanecen impunes dos atentados terroristas, como los perpetrados contra la AMIA y la Embajada de Israel. Los sindicalistas de los subterráneos advirtieron sobre posibles reacciones violentas como la del martes en Haedo, ya que la suspensión de tareas se traducirá para el usuario común en frecuencia más lenta de trenes e incluso podría llegar a la falta total del servicio en algunos casos. Las tareas deberán ser cubiertas por personal jerárquico de Metrovías.
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