El peronismo del Senado ya anunció que está dispuesto a recuperar la mayoría absoluta en dos comisiones clave de esa Cámara: Asuntos Constitucionales y Legislación General. Quiere quedarse con los lugares que perdió como oficialismo cuando Eduardo Menem, Liliana Negre de Alonso y Raúl Ochoa abandonaron la bancada PJ para formar el bloque Dignidad y Lealtad Justicialistas. El problema es que el peronismo no puede imponer sus decisiones con holgura en esas comisiones que son consideradas entre las más estratégicas del Senado, incluido el malestar que esto le produce a Cristina Fernández de Kirchner que preside Asuntos Constitucionales.
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Tanto Menem como Negre de Alonso -ya no entra Ochoa en la crisis por estar suspendido- ocupan bancas en ambas comisiones, lo que hizo modificar la relación de fuerzas al retirarse del oficialismo. Ayer, el bloque PJ avanzó en esa línea, aunque el pedido formal para que les devuelvan esos lugares todavía no le llegó a Daniel Scioli.
Las alternativas de estos pretendidos cambios no son iguales para todos los protagonistas, y en esa proporción será el ruido que producirán. Veamos:
• Eduardo Menem no preside en este momento ninguna comisión, a diferencia de Negre de Alonso, que está a cargo de Legislación General. Por lo tanto, a la sanluiseña el PJ no sólo debe sacarla de la comisión para ocupar su lugar, sino también quitarle la jefatura de ese cuerpo. Este último tema es lo de menos: con una mera reunión de comisión los senadores pueden removerla de la presidencia y si la senadora opone resistencia, el peronismo tiene otras herramientas, como restarle asistencia a la comisión o -mucho más sutil pero igualmente irritante- desautorizarla haciendo que el vicepresidente de la comisión comience a convocar a los legisladores. De todas formas, el PJ quiere terminar con este proceso de forma pacífica y sin escándalos. Miguel Pichetto, al parecer, será el encargado de comunicarle a Negre de Alonso que el peronismo retomará el control de Legislación General y que, además, quiere recuperar una plena mayoría en ese cuerpo, pero ya fue anticipado que la sanluiseña va a insistir en su negativa a dar un paso al costado.
• El caso de Eduardo Menem es mucho más complicado. El propio radicalismo ya adelantó que si se lo quiere separar de la Comisión de Asuntos Constitucionales o Relaciones Exteriores, «se les van a parar de mano dos tercios de la Cámara», según relató a este diario una alta fuente de la bancada UCR.
No es que el radicalismo se haya vuelto menemista ni que exista alguna alianza especial. La imposibilidad que tendrá el peronismo para remover al hermano Eduardo de Asuntos Constitucionales -y devolverle a Cristina Kirchner un manejo amplio de la comisión- está directamente relacionada con la carrera del riojano en el Senado.
• Antigüedad
Menem es hoy el senador más experimentado de la Cámara con 22 años de mandato; lo sigue Mario Losada, que ingresó en 1989. Es lo que se llama un legislador «senior», respetado por sus intervenciones en temas constitucionales, de relaciones exteriores y en derecho penal. Amigos o enemigos no niegan que es voz de consulta en esos temas y en el manejo del cuerpo.
En diciembre E. Menem termina su mandato y, tal como viene la interna riojana, es muy probable que no lo renueve. «¿Para qué quieren sacar de una comisión clave a un tipo que no les trae problemas, en general les vota leyes con racionalidad y justo seis meses antes que termine el mandato y se retire con honores?», fue el mensaje de alerta que la UCR y los provinciales le enviaron al PJ.
• Las herramientas legales que puede utilizar el PJ para retomar el control que perdió de comisiones por la ida de los rebeldes son varias. El artículo 99, inciso 3, de la Constitución nacional elevó el rango de una disposición del reglamento del Senado que dice que las comisiones deben reflejar el nivel de representatividad que tengan las fuerzas en el recinto.
En el caso del artículo 99, la Constitución sólo habla de la integración de la Bicameral de Seguimiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia, pero se acepta ese principio como aplicable al resto de las comisiones.
Así, el peronismo considera que un bloque de dos personas, como el integrado por E. Menem y Negre de Alonso, no puede tener poder de obstaculizar el funcionamiento de comisiones. El problema es que en las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General la proporción pasó de nueve justicialistas y seis de la oposición a siete y ocho, respectivamente.
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