Si no recupera las buenas formas, en la reunión del consejo directivo que la CGT convocó para la semana próxima a Susana Rueda la espera un tribunal cuyos jueces son nada menos que los sindicalistas que resultaron «víctimas» de sus presuntos delitos.
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Ayer, en el entorno de Hugo Moyano, se pusieron a leer el estatuto de la central obrera y encontraron la llave que buscaban: los artículos 94 y 95 de ese reglamento establecen que un miembro del consejo directivo puede ser sancionado por « difamar a la CGT o sus autoridades».
Para los moyanistas, Rueda incurrió más de una vez en el perjurio contra sus pares gremiales al acusarlos de discriminatorios y hasta de intentar, con malas formas y nada de diplomacia, eyectarla de su sillón en el triunvirato unificado.
Es probable que nadie se anime a tanto pero, siquiera como amenaza, los cegetistasse abrazaron a los artículos del reglamento para intimidar a la dirigente de la Sanidad quizá con la sola intención de, como reza el dicho, «apretar al chancho para que salte el dueño».
• Acusación
Mientras la mayoría pergeñaba en silencio esa sanción, otros enfurecidos se animaban a hacer protestas públicas por la radio. Fue el caso de Juan Carlos Smith, de Dragado y Balizamiento, que le apuntó a Rueda acusándola de tener una «acritud lindante con el capricho».
A pesar de que se mostró partidario de que el conflicto con la santafesina se resuelva por medio «del diálogo y el entendimiento», Smith no se privó de imputarle a Rueda que su planteo «insólito» respecto del cupo femenino «esconde una puja de poder».
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