3 de febrero 2003 - 00:00

Jueces eluden una débil jugada duhaldista y confirman elección

Es evidente que la presentación de Eduardo Duhalde pidiendo a la jueza María Servini de Cubría certidumbre sobre la fecha de elecciones buscó sólo prensa y resonancia para un gobierno al que se le cree poco de lo que dice o resuelve. Los magistrados, por cortesía, no le rechazarán el pedido de declaración de certeza de esa fecha. Pero resolverán la validez del 27 de abril en una causa paralela y que lleva ya tiempo en Tribunales, la que presentó el "denuncista" y mediático Ricardo Monner Sans, reclamando que es inconstitucional esa fecha, y también de la nueva Ley de Acefalía, que le da posibilidades de asumir en reemplazo de un presidente que renuncie a un candidato ya elegido. La jueza María Servini de Cubría rechaza ese recurso de Monner Sans, argumentando que la Cámara Nacional Electoral les ordenó a todos los magistrados que eviten declarar inconstitucionales normas electorales en sentido general y difuso, salvo que lesionen algún derecho particular. Por eso dirá esta se-mana que la fecha es el 27 de abril, y se espera que la Cámara a la que apelará el movedizo Monner Sans ratificará esa orden anterior que tiene validez de ley porque sus decisiones son en plenario de camaristas. En una semana de intensa actividad judicial en lo electoral, la misma jueza Servini se dispone a decidir si vale o no la decisión del Congreso del PJ de Lanús que autoriza a todos los precandidatos a ir a la elección general sin interna previa. Como ya adelantó criterios en una medida de amparo, los menemistas esperan que se resuelva a favor de que efectivamente haya elecciones internas en el PJ el 23 de febrero.

¿Cómo puede un presidente que busca certezas dudar de sus propios actos de gobierno? ¿Cómo si, además, los actos de gobierno tienen una presunción de legitimidad que sólo puede discutirse en los tribunales? Sólo si se llama Eduardo Duhalde y busca agotar todos los recursos que tiene en sus manos para salir en los diarios. Los jueces electorales -María Servini, la Cámara Nacional Electoral- aprovecharán una causa anterior para confirmar fecha del 27 de abril sin necesidad de subirse al escenario que quiere usar el Presidente con un reclamo débil en lo jurídico.

Los propios redactores del escrito que quiso presentar el viernes el Presidente en el despacho de María Servini de Cubría admiten que lo único que se buscó es impacto público a través de la prensa. Se lo dijo el propio Duhalde a la magistrada ómo puede un presidente que busca certezas dudar de sus propios actos de gobierno? ¿Cómo si, además, los actos de gobierno tienen una presunción de legitimidad que sólo puede discutirse en los tribunales? Sólo si se llama Eduardo Duhalde y busca agotar todos los recursos que tiene en sus manos para salir en los diarios.

Los jueces electorales -María Servini, la Cámara Nacional Electoral- aprovecharán una causa anterior para confirmar la en el diálogo que mantuvieron cuando los movileros se habían retirado: «Los inversores preguntan si es cierto que las elecciones son o no el 27 de abril. No me creen en los diarios y, con esa certeza, más el acuerdo con el Fondo Monetario, le podemos dar previsibilidad a los inversores».

La jueza lo recibió con gesto duro porque estaba enojada, como el resto de los magistrados con competencia electoral, por la crítica de Duhalde a su tarea en la confección de los padrones. Por eso Servini apuró la reunión y de nuevo ante las cámaras de TV arrastró a Duhalde y a sus acompañantes (el ministro Juan José Alvarez, el secretario Antonio Arcuri) al sótano del edificio de Tribunales, donde trabajan los empleados del juzgado electoral.

Ahí les mostró copias de los listados de electores de todos los distritos del país. «Son provisorios», musitó Duhalde. «Siempre son provisorios a esta altura, doctor», le retrucó Servini.

El pedido que hace Duhalde está previsto en el código de procedimientos civil y comercial.

• Prioridad

El art. 322 del código dice que «podrá deducirse la acción que tienda a obtener una sentencia meramente declarativa, para hacer cesar un estado de incertidumbre sobre la existencia, alcance o modalidades de una relación jurídica, siempre que esa falta de certeza pudiera producir un perjuicio o lesión actual al actor y éste no dispusiera de otro medio legal para ponerle término inmediatamente. El juez resolverá de oficio, y como primera providencia, si corresponde el trámite pretendido por el actor, teniendo en cuenta la naturaleza de la cuestión y la prueba ofrecida».

Agarrado de esa cláusula jurídica, Duhalde agregó, con tal de lograr más prensa, un elemento más de confusión, ya que la jueza Servini no tiene otra respuesta que darle que las leyes y decretos vigentes dicen que las elecciones son el 27 de abril. En la presentación, además, le piden a la jueza que esa declaración de certeza contenga una orden que invalide cualquier medida que persiga una postergación de las elecciones.

La presentación duhaldista va en línea con la misión negociadora lanzada sin suerte ante el menemismo a mediados de la semana pasada, a través del ubicuo Miguel Angel Toma. Esa movida era otra trampa que no logró atrapar a ningún incauto: les pedía a los menemistas que retirasen sus impugnaciones judiciales a los congresos duhaldistas.

A cambio, Duhalde aseguraba algo que se le viene encima como una fatalidad, la fecha de elecciones, y que él mismo y sus seguidores del duhaldismo se encargaron de poner en duda. Por ejemplo, cuando hacen decir a sus voceros que el plan del gobierno es promover por algún mecanismo una prórroga de la fecha electoral, que Duhalde abandone el cargo el 25 de mayo, dejar a José Luis Gioja o a Eduardo Camaño en la Presidencia, llamar a elecciones en octubre y presentarse como candidato. Esta idea la sostienen todos los duhaldistas como el verdadero proyecto de ese sector que hoy pena sosteniendo una candidatura «por descarte» del santacruceño Néstor Kirchner. Si su jefe no blanquea la iniciativa, afirman, es porque no tiene ninguna seguridad de ganar las elecciones.

Igual Duhalde se presentó en los tribunales buscando seguridades sobre sus propios actos y le agregó una tarea más al trajinado juzgado de Servini, que acumula varias causas decisivas para suerte de las elecciones. Una de ellas le permitirá confirmar la fecha de elecciones del 27 de abril sin someterse a la jugada mediática de Duhalde.

• Rechazo

Es la respuesta que dará a la presentación del abogado porteño Ricardo Monner Sans que pidió se declarase la inconstitucionalidad de la nueva Ley de Acefalía y de la fecha de elecciones del 27 de abril dispuesta -a pedido de Duhalde- por una ley del Congreso.

Servini se dispone en las próximas horas a rechazar los argumentos de Monner Sans, que le reprocha al Congreso haber puesto en la línea de sucesión de una presidencia vacante a un candidato que haya ganado las elecciones, es decir, un ciudadano que no es funcionario público aún, según pide la jurisprudencia argentina. Servini, para rechazar estos argumentos contra la fecha del 27 de abril, acatará decisiones previas de la cámara electoral nacional al resolver la inconstitucionalidad de la ley de internas abiertas que había concedido Servini ante la presencia de un vecino de la Capital Federal de apellido Salvatierra.

Al voltear la decisión de Servini y reponer la validez de esas internas (que fueron suspendidas después por el Congreso por esta sola vez), la Cámara les dice a los jueces electorales que deben abstenerse de declarar la inconstitucionalidad de leyes electorales en sentido general, salvo que haya algún interés particular afectado.

Esa orden a los jueces le ata las manos a Servini en la causa Monner Sans, así como se ata las manos para el momento cuando deba resolver la apelación que hará este abogado cuando conozca el fallo en contra de Servini. Eso equivale a que también la Cámara declarará la legalidad de la fecha del 27 de abril, sin necesidad de plegarse a la movida de imagen del Presidente.

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