19 de enero 2006 - 00:00

Juicio político a Ibarra: declararon más testigos en tercera audiencia

El abogado José Iglesias, padre de una de las víctimas de la tragedia de Cromañón, declaró hoy como testigo en el juicio político contra Aníbal Ibarra y dijo que el suspendido jefe de Gobierno tenía una relación "muy íntima" con el empresario Omar Chabán.
   
Ante la Sala Juzgadora de la Legislatura porteña, Iglesias se refirió a la supuesta "vecindad" de Ibarra y el empresario, y aseguró que tenían "una relación muy íntima que hizo que Chabán fuera privilegiado y no se viera afectado en los controles" de su local bailable.
  
Iglesias -uno de los familiares con mayor exposición pública desde la tragedia- dijo en la misma línea que Ibarra posee un departamento en el mismo edificio donde Chabán tiene su domicilio, en la calle Rodríguez Peña de la Capital Federal.
  
El padre de Pedro Iglesias agregó que Ibarra -en sus tiempos de concejal porteño- escribió artículos periodísticos en contra de la clausura del boliche Cemento, también propiedad del empresario detenido.
  
Por su parte, el principal abogado de Ibarra, Julio César Strassera, aseguró que Iglesias "no aportó ninguna novedad" al declarar frente a la Sala Juzgadora y cuestionó que el letrado "habla sólo para la prensa".
  
"Eso está en un expediente judicial y si el juez hubiera tenido la más mínima sospecha hubiera llamado a alguien", replicó Strassera.
  
En su relato, que se extendió por dos horas, Iglesias explicó la situación que atravesó la noche del incendio del boliche y en las horas posteriores hasta dar con el cadáver de su hijo Pedro.
  
"Todo era como uno se lo podía arreglar, no hubo absolutamente nada, ni siquiera una indicación de adónde teníamos que ir. Humanidad es algo que faltó toda la noche", enfatizó Iglesias.
  
El abogado consideró que "el operativo SAME fue desastroso", y aseguró que "quienes conducían las ambulancias decidían a qué hospital ir, no había una orden y los equipos de oxígeno no estaban al 100 por ciento".
   
Iglesias se refirió además al "cajoneo de expedientes" y la supuesta realización de "expedientes truchos" en áreas de control del Gobierno porteño, al tiempo que habló acerca de las causas que lo tienen como querellante.
  
"Mi declaración mostró que existía un sistema corrupto, de connivencia, que explica muchísimas de las irregularidades en el control de los boliches", evaluó el letrado tras su declaración.
  
Por su parte, otro de los padres de una de las víctimas de la tragedia, Ricardo Righi, cuestionó hoy el operativo de emergencia que hizo frente al incendio del boliche de Once y aseguró que su hijo murió por la "inoperancia" de los servicios de salud que dependen del Gobierno porteño.
  
"A mi hijo me lo mataron, me lo mató un médico, otro médico y un chico (por el que tiró la bengala) que no sé si existió", dijo Righi en su declaración frente a la Sala Juzgadora, y agregó: "es gravísimo lo que pasó en los hospitales.Lo que yo he visto allí y en el lugar de impacto no tiene nombre".
  
De todos modos, Righi se encargó de dejar en claro que no tiene nada "personal" contra Ibarra y destacó que no busca "ningún tipo de carnicería política", sino sólo "descubrir a los responsables" de la tragedia.
  
"Yo no tengo nada personal contra Ibarra. No quiero ningún tipo de carnicería política porque sería degradante, pero sí llegar a la verdad que traiga las responsabilidades de todos los funcionarios que estuvieron involucrados en la tragedia del 30 de diciembre de 2004", remarcó Righi.
  
Además, declaró hoy el director general de la Guardia Urbana, Gonzalo Ruanova, quien en el momento de la tragedia se encontraba en un recital organizado por la Secretaría de Descentralización en Villa Devoto y al ser informado del hecho se dirigió hacia el barrio de Once.
  
Ruanova fue interrogado acerca de las inspecciones catastrales que realizaba en los locales bailables de la ciudad, pero afirmó no recordar el resultado de la inspección en Cemento y en Cromañón.
  
El director de Guardia Urbana informó que contaba con 130 personas a su cargo, pero que la noche de la tragedia había disponibles 90 y casi 40 estuvieron en el lugar del hecho.
  
Además, aseguró que en el operativo de emergencia la Policía no realizó un vallado en el lugar del hecho, por lo cual el trabajo se desarrolló en "condiciones muy adversas".
  
Por su parte, los testigos Ricardo Pérez -inspector- y Heraldo Donnewald (director de la Morgue) no se hicieron presentes, según se informó oficialmente.
  
Polémica y tensión en la Legislatura en medio de la declaración de los testigos

La Legislatura porteña vivió momentos de gran tensión cuando el director del Hospital Penna, Pablo Saposnik, desmintiera que en ese centro asistencial hayan fallecido jóvenes por el incendio de República Cromañón porque no alcanzaron a ser asistidos por los médicos de la institución.
   
"Al hospital llegaron más de 80 pacientes juntos. En el Hospital Penna no falleció ninguna persona. Ya venían con diagnóstico de muerte", aseguró Saposnik.
  
En medio de los gritos e insultos que comenzaron a bajar hacia el centro del recinto desde el sector donde estaban ubicados los familiares de las víctimas, la audiencia debió ser interrumpida.

De hecho, el presidente de la Sala Juzgadora, Julio Maier, pidió a efectivos policiales que desalojaran el recinto, pero sólo alcanzaron a retirar a la fuerza a algunos padres que gritaban desesperados.
  
La sesión continuó y el Saposnik reiteró: "lo juro, lo perjuro y lo rejuro, no murió nadie. En el Hospital no faltaron insumos".
  
La presentación de Saposnik como testigo frente a la Sala Juzgadora surgió luego de que uno de los padres de las víctimas de la tragedia, Ricardo Righi, denunciara que en el Hospital Penna cinco jóvenes fallecieron en uno de los pasillos del nosocomio por no haber sido atendidos a tiempo.
 
"En el Penna dejaron morir chicos. Fue terrible lo que pasó en los hospitales", aseguró Righi antes de leer una carta que una madre de las víctimas, Adriana Mabel Magnoli, había redactado a las autoridades de ese hospital para quejarse de la atención que había recibido su hija esa noche.
  
Fue entonces cuando los fiscales pidieron que si ella estaba en el recinto, se presentara, por lo cual la mujer se sentó frente al estrado y relató la contestación telefónica que el director del Hospital dio a su carta.
  
Según afirmó la mujer, Saposnik admitió que la noche de la tragedia las mascarillas de oxígeno estaban guardadas bajo llave en un placard y que la única persona que tenía acceso a ellas no estaba trabajando en ese momento.
  
Magnoli confirmó que el director del Hospital Penna le dijo que esa noche no encontraban, dentro del propio centro médico, los tubos de oxígeno extra para hacer frente a la demanda de jóvenes que continuaban llegando con principio de asfixia.
   
"Este hombre es un caradura. No puede negar que no hayan muerto ninguno de los 80 chicos que ingresaron", señaló Righi con mucha bronca en los pasillos de las Legislatura, antes de ser retirado del edificio.

Dejá tu comentario

Te puede interesar