27 de junio 2005 - 00:00

Kirchner amenaza diluir oferta para pactar listas

Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde
Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde
Néstor Kirchner no está dispuesto a «mejorar» la oferta que le arrimó a Eduardo Duhalde para habilitar un pacto en el PJ. Es más: a medida que avance el reloj, la cuota que la Casa Rosada reserva para el duhaldismo se irá licuando y el acuerdo será, a cada minuto, más leonino para el ex presidente.

Traducción: en las próximas horas, si no brotan indicios pactistas desde Lomas de Zamora, el 33% de las listas provinciales que ofreció a los duhaldistas comenzará un proceso de goteo que en pocas horas se convertirá en 25% y, más tarde, en desierto.

Realidad o amenaza, ése fue el mensaje que escucharon en los últimos días los operadores del Presidente. Hay otro dato más inquietante: a pesar de que no clausura la opción de un acuerdo, Kirchner confesó que a esta altura es «mejor negocio» enfrentar a Duhalde que pactar con él.

Así y todo, mantendrá habilitados los enlaces con el ex presidente. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, queda como único interlocutor válido entre la Casa Rosada y Lomas de Zamora. No quiere cargar, dicen los que lo frecuentan, con el peso de ser el ejecutor de la ruptura.

Por ahora, los requisitos para acercar posiciones con el duhaldismo son los mismos de hace tres semanas: un tercio de las boletas provinciales, algún «duhaldista presentable» como diputado nacional y, naturalmente, que Chiche Duhalde baje su postulación a senadora.

La persistencia de Chiche como potencial candidata es el factor que más irrita al kirchnerismo, que lo entiende como una «provocación» a la decisión de Kirchner de apostar su destino a Cristina Fernández mientras Duhalde juguetea, amenazante, postulando a su esposa.

En esa irritación y en la urgencia por resolver el intríngulis del PJ se apoya la advertenciade Kirchner de que «en pocashoras» -24 o 48- la oferta al duhaldismo se devaluará y pasará de 33% a 25%, como paso previo a cerrar toda chance de entendimiento.

Si eso ocurre, quizá el duhaldismocomience a añorar la oferta que el gobierno le acercó tiempo atrás, cuando propuso dividir en tercios las listas provinciales, reparto que el ex presidente consideró «inaceptable».

Pero en este tiempo, la situación de Duhalde se modificó negativamente. Como ejemplo sirve un dato incontrastable: en 20 días,
Kirchner capturó a la mitad de los intendentes del conurbano -antes fieles al ex presidente- y redujo al duhaldismo a un núcleo mínimo.

Un paneo rápido por el Gran Buenos Aires revela que en la primera sección sólo dos caciques siguen junto a Duhalde:
Hugo Curto, de Tres de Febrero, y Jesús Cariglino, de Malvinas Argentinas. En tanto, Osvaldo Amieiro, de San Fernando, baila en la frontera.

• Sólido

Al otro lado del conurbano, el poderío del ex presidente continúa sólido, pero no es el acorazado que fue durante los '90: de 19 distritos, sólo siete son duhaldistas: Berazategui, Avellaneda, Lomas de Zamora, Lanús, Almirante Brown, San Vicente y Presidente Perón.

A esa fuga -que Duhalde nunca pudo detener- se sumó el viernes un factor sensible para el esquema del ex presidente: el juez federal de La Plata,
Manuel Humberto Blanco, unificó en el 30 de junio la fecha para la presentación de las listas nacionales y provinciales (ver nota aparte).

Con ese plazo, desaparecen los grises: o hay acuerdo o hay ruptura; ya
no es posible un pacto intermedio que unifique listas a nivel nacional, pero permita la confrontación a nivel seccional como hasta el viernes último propugnaba el propio Duhalde.Si la posición del ex presidente se deterioró, la de Felipe Solá (en su despacho hay que buscar las huellas de lo resuelto por Blanco) mejoró su cotización. Una frase de Kirchner lo certifica: «Si antes iba a haber una mesa de tres, ahora va a ser de dos: vos y yo», le dijo al gobernador.

De todos modos, en el duhaldismo confían todavía en la posibilidad de una negociación directa entre su jefe y el Presidente. La pronostican, incluso, para mañana, una vez que Duhalde regrese de Bolivia, adonde viajó como representante del Mercosur.

A cuatro días del cierre de listas (a pesar de que algunos plantean que la resolución de Blanco puede obviarse) es difícil encontrar un fiel a Duhalde -al menos entre los dirigentes de peso y con poder territorial- que aliente la ruptura con el gobierno.

Los más atrevidos patean la resolución para agosto (el 23 de ese mes es el último plazo para hacer alianzas).
«Si ahora no se resuelve, todavía tenemos plazo hasta el 23», planteó ayer un cacique duhaldista del conurbano que insiste en destacar la importancia del sello PJ.

También los kirchneristas que transitan la provincia y hasta los felipistas con poder de decisión imaginan que, al caer esta semana, todo el peronismo -duhaldistas, felipistas y kirchneristas- terminará unificado bajo una sola boleta electoral.

Hay, sin embargo, un elemento complejo: a kirchneristas y felipistas les cuesta cerrar, sin golpes, sus propias boletas, lo que complica la posibilidad de que en el futuro se incorpore a los candidatos del duhaldismo.

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