28 de febrero 2008 - 00:00

Kirchner debuta también como padrino de un G-8

Poco y nada, en su momento, hizo para que ganen las elecciones. Pero ahora, Néstor Kirchner se convirtió en el padrino de los nuevos intendentes del conurbano, especie de G-8 peronista, que integran dirigentes que sorprendieron con victorias en sus distritos.

En persona, el patagónico se preocupa por el derrotero de ese grupo de alcaldes en formación que el 28 de octubre derrotaron a dirigentes históricos, muchos de ellos del PJ e integrados al Frente para la Victoria (FpV) patrocinado por el ex presidente.

Convertido en mandatario paralelo, Kirchner interviene para que esas administraciones nacientes no tengan ruido: suele, por caso, llamar a Julio De Vido para decirle que apure alguna obra o a Martín Lousteau para que destrabe alguna partida destinada a esos distritos.

Una anécdota refleja el nivel de seguimiento que hace de ese G-8 del conurbano. Tiempo atrás, Darío Díaz Pérez, de Lanús, lo visitó en sus oficinas de Puerto Madero, convocado por el ex presidente para hablar de la « reorganización» del PJ. Pero la charla tomó otro rumbo.

- ¿Ya empezaron con los trabajos en el puente de Escalada? -sorprendió Kirchner a Díaz Pérez.

- No, todavía no -respondió, algo confundido, el alcalde.

- ¿Cómo que no? Esa fue una promesa mía de campaña... lo tiene que hacer -se exasperó el patagónico.

De inmediato, escribió en una hoja una nota dirigida al secretario de Obras Públicas, José López, indicándole que debía acelerar los papeles para la concreción de esa obra. «Andá a ver a López de mi parte» lo despidió, inquieto.

Situaciones similares, no tan explosivas, se registraron con otros jefes comunales nuevos que enfrentan, en más de un caso, estados delicados en las cuentas de sus distritos.

  • Preferido

    Además de Díaz Pérez -a quien, como pago del trato preferencial lo forzó a aceptar que Manolo Quindimil vaya como congresal nacional por Lanús- en ese grupo, que ha tenido encuentros de convivencia para compartir experiencias y lamentos, en ese club está un preferido de Kirchner: Sergio Massa, de Tigre.

    Al ex titular del ANSES, el matrimonio presidencial lo respaldó con más de una actividad para que tenga éxito en su plan de desplazar a la conducción vecinalista de Tigre. Atento, Massa, ha tenido gestos recíprocos: le cedió a Daniel Scioli el primer lugar en la lista de Congresales por ese distrito.

    Ayudamemoria: apenas Kirchner lo postuló por los diarios para gobernador bonaerense, allá a fines de 2006, Scioli cambió su domicilio del barrio porteño del Abasto al Tigre y por ese distrito llegóa encabezar la boleta que aprobó el Congreso del PJ el viernes pasado en Caseros.

    También figura Fernando Gray, que derrotó a Alberto Groppi en Esteban Echeverría. Alguna vez, hace años, Gray y Massa compartieron un mini espacio de vida efímera: «Los Margaritos», que se referenciaban en Alicia Kirchner. Allí también estaba el quilmeño Sergio «Chino» Villordo.

    En Quilmes, justamente, está otro de los integrantes del G-8 del conurbano: Francisco «Barba» Gutiérrez, vencedor de Villordo en octubre.

    El platense Pablo Bruera, que terminó con el quinceño cesarista de Julio Alak, también está sumado a esa cofradía protegida de Kirchner que no implica, de todos modos, soltarle la mano a los caídos: Alak, de hecho, fue incorporado al staff oficial por Alberto Fernández.

    Daniel Di Sabatino, que barrió a los Arcuri en San Vicente, y Aníbal Regueiro, que regresó a Presidente Perón tras vencer al matrimonio Rodríguez-Müller, son otros actores, al igual que Darío Giustozzi, de Almirante Brown, donde mandó Jorge Villaverde.

    Un noveno protagonista, que obligaría a cambiar G-8 por G-9, es Gustavo Arrieta, flamante jefe comunal de Cañuelas, capital del dulce de leche, que ostentaba en 2007 el poco festejable récord de tener gastos mensuales equivalentes al 105% de sus ingresos.
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