Kirchner en el conurbano ayer para desafiar a los duhaldistas
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Néstor Kirchner, ayer en Ensenada, localidad bonaerense a la cual concurrió para participar de un acto de entrega de fondos para la construcción de viviendas, donde el intendente es un vecinalista, no peronista.
• «No puede ser que la vieja lucha de los caciques partidarios nos aleje de la lucha por la justicia y la dignidad que necesita nuestra querida patria», dijo en un mensaje dirigido a los cumbristas de San Vicente: Duhalde -que ayer dijo que «no tiene interés» en ocupar cargos partidarios-, el cordobés José Manuel de la Sota y el santafesino Jorge Obeid.
• «No me siento atado a ninguna estructura.» Una vindicación de la transversalidad que Olivos alienta contra el peronismo «pejotista». Y una negativa -aunque mantiene una postura ondulante-a asumir la jefatura del PJ, tal como pide el matrimonio Duhalde.
• Reclamo reiterado
Con su reaparición en Buenos Aires, Kirchner volvió a compartir las tablas con Solá, que reiteró el reclamo de mayor coparticipación para la provincia. Toda vez que puede, Solá recuerda que el santacruceño, siendo candidato, prometióaumentar las remesas a La Plata.
Y ayer, como ocurrió ante otros reclamos llegados de las provincias, el Presidente se hizo el distraído. Mientras Solá desglosaba el pedido de más coparticipación, Kirchner repartía besos y apretones de mano, haciendo equilibrio al borde del escenario.
A tu turno, el santacruceño reeditó sus críticas contra lo ocurrido en los años '90, período al que llamó la « segunda década infame», comparándola con la década del '30.
«No vine para estar sentado en el sillón, ni para ser un pasante del poder, como lo fueron otros, o para ser un empleado de los intereses de afuera, como lamentablemente fueron otros que llevaron a la Argentina a la situación en la que está», apuntó encendido.
En la misma línea, advirtió que hay «algunos» que buscan descalificarlo y le dicen que tiene que ser un presidente obediente, que se porte « ordenadamente». Pero, respondió: «No vine ni para que me bajen los brazos ni para claudicar». Luego, agotando ya esa retórica de atacar a adversarios que no menciona, llamó a « tomar la responsabilidad de la hora de la historia».
La de ayer a Ensenada fue la segunda salida de Kirchner luego de la gastroduodenitis que lo mantuvo en reposo durante una semana. La anterior fue el 29 de abril, a Mendoza: para quienes anotan los detalles, allí también gobierna un no peronista, el radical Julio Cobos.
La última vez que visitó una provincia peronista fue el 1 de mayo, cuando viajó a Santa Cruz. No es casual: con el festival kirchnerista de Parque Norte, la exclusión de los gobernadores de la ESMA y el revoltoso Congreso peronista, marzo fue el mes de la distancia entre Kirchner y el PJ.




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