Kirchner le pidió a Duhalde que modere disputa con Solá
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Eduardo Duhalde
Así y todo, la riña entre duhaldistas y felipistas, tendrá arrebatos bulliciosos. El inicio del operativo para destronar a un encumbrado felipista, el veto del gobernador a una ley duhaldista y los aprestos de Solá para una batalla larga y tediosa, suponen que no todo será calma.
•La costura fina, el entramado, es obra de Alfredo Atanasof. El objetivo: arrinconar a Julio Alak, uno de los dos grandes coroneles que sostiene con peso territorial y dominio político la estructura del felipismo. Diligenciado por Duhalde, Atanasof construye por estas horas el conglomerado con que el duhaldismo combatirá a Alak en la interna electiva de abril o mayo. Además del armado de Atanasof, a esa liga aportan entre otros la diputada chichista Elda Agüero y el ex secretario de Seguridad Luis Lugones, además de punteros de alto y medio impacto, y Pablo Bruera, ex concejal que en 2003, aliado a Carlos «Tommy» Díaz, estuvo a apenas 7 mil votos -sobre 150.000- de vencer a Alak. No puede, todavía, adicionarse a Carlos Cottini, enérgito detractor de Solá pero, a su vez, histórico aliado de Alak y, por tanto, difícilmente se enfrente al intendente. A lo sumo, podrá ser prescindente en la interna. Menos claro es lo del diputado nacional Carlos Martínez que firmó su adhesión a la Agrupación Lealtad pero rehusa romper con Alak. Experto en mutaciones -jugueteó con Duhalde, Carlos Menem, José Manuel de la Sota y hasta Adolfo Rodríguez Saá- Alak supone que, al final, podrá obviar la interna. «Esto no es nada; después charlamos con Duhalde y se arregla todo» le promete a sus laderos que temen que un tsunami duhaldista arrase La Plata. Pero, de boca de Duhalde, le llegan mensajes menos auspiciosos: «No sé si Felipe irá a internas, porque por ahí no se anima, pero estén seguros de algo: en La Plata y en La Matanza nosotros vamos a ir a internas». Una señal de esa voluntad combativa se palpará en febrero cuando Chiche Duhalde inicie la campaña contra Alak inaugurando en pleno centro platense un local de la Agrupación Lealtad montado por Atanasof. Y no será éste, a pesar de que coordina la guardia duhaldista, el único coronel: sin primarias en sus distritos, todos los caciques de peso -por caso Baldomero « Cacho» Alvarez o Juan José Mussi-podrán desagotar su instinto guerrero en La Plata o La Matanza contra Alberto Balestrini.
•En las últimas horas, Duhalde escuchó música para sus oídos. Kirchner, en la charla que tuvieron el viernes en la Casa Rosada, le planteó que no quiere unificar la fecha de las internas nacionales con las provinciales. «No quiero tensión en medio de la negociación de la deuda», pidió el Presidente quizá con la intención de que Duhalde revea su decisión de llevar al PJ de Buenos Aires a una primaria en abril o mayo. Es el escenario que prefiere el jefe de Lomas de Zamora: que la disputa con Solá se resuelva en las urnas y sin incursiones externas, es decir: sin que intervenga el Presidente. Sobre esa ecuación trabaja la mesa chica del duhaldismo que comparten Duhalde, Chiche, Mussi, Alvarez, Atanasof, Osvaldo Mércuri, Alfredo Meckievi, Hugo Curto y Haroldo Lebed.
•Tampoco Solá está quieto. Dice que lo llaman desde «todos» los distritos para conformar filiales locales del felipismo y busca consejos sobre cómo es para un gobernador lidiar con un Parlamento que lo mortifica.
Encontró un ejemplo ideal: Carlos Rovira, el gobernador misionero, que hace un año y medio tiene «un gobierno paralelo» en la Legislatura que vía Luis «Lucho» Viana, ordena Ramón Puerta. Al transversal Rovira, parte del PJ y la UCR, le votan aumentos de sueldos y rebajas impositivas para, dice, desbalancearle el Presupuesto. Ese es el espejo en que se mira Solá si profundiza su ruptura con Duhalde y por eso, el jueves pasado, llamó a Rovira para que le relate sus padecimientos. «Estamos en la misma Felipe: tenemos que luchar contra el caudillaje», lo animó. La consulta a Rovira transparenta que la intención de Solá es potenciar su fractura con el ex presidente que también refuerza con las encuestas que le acercan desde la Casa Rosada: una medición de los últimos 10 días de diciembre, muestra que mejoró su imagen positiva -es de 51%- y la de su gestión --57%-, suba que atribuyen a su enfrentamiento con Duhalde quien, a su vez, creció en imagen negativa. Datos dulces (de encuestas), pronósticos duros (de Rovira y Lavagna) lo hacen meditar a Solá sobre la conveniencia o no de vetar el presupuesto que le retocó el duhaldismo.


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