Kirchner llama a cumbre para hablar de reelección

Política

El proyecto navega sin luces al amparo de los artificios de fin de año y del receso de verano, pero tiene fecha -el 24 de febrero- y dos gerentes, un pingüino nato y otro de invernadero. Esa fecha es emblemática, y este año redonda: el 24 de febrero de 1946 Juan Perón ganó en las urnas su primera presidencia. Para cuando se cumplan 60 años, Néstor Kirchner ha ordenado que le organicen un cabildo abierto con los intendentes de todo el país para depositar sobre las conciencias el proyecto madre de éste y de cualquier gobierno: un nuevo mandato. Por eso la cumbre tiene que ser adonde están los votos y le fue mejor el 23 de octubre, el conurbano bonaerense.

Los organizadores son «Pilo» Olaf Aaasef -un patagónico de la segunda línea que subrepticiamente construye poder para el Presidente y que saltó a la notoriedad en noviembre pasado, cuando organizó una cumbre del kirchnerismo «zanninista» en el predio de Parque Norte- y el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, que además es el presidente de la FAM, Federación Argentina de Municipios.

• Escenarios

Para ese día el Presidente baraja dos sedes. Una es la de Pereyra, comuna que podría ya poner un cartel semejante al que lució en Chascomús después de 1983 y decía: «Aquí nació el alfonsinazo» pero que diga ahora: «Aquí nació el kichnerazo o el cristinazo». Allí se formó el cenáculo de intendentes de todos los colores, duhaldistas la mayoría en su momento, sobre los cuales el ministro Julio De Vido y el secretario de Obras Públicas, José López, en interminables asados, fueron quebrando de a uno a los alcaldes. Eran asados, claro, para entrar en los cuales había que dejar las convicciones afuera. El poder de persuasión del ministro es avasallador y por eso Pereyra había pensado en celebrar los 60 años de Perón presidente con De Vido en Varela el próximo 24. Ahora se puede agregar el propio Kirchner si el anuncio que quiere hacer el Presidente madura para esa fecha: poner a consideración de los intendentes, y por extensión al resto del país, la idea de un nuevo mandato desde 2007.

La otra sede es San Vicente, donde está la quinta que compartieron
Juan y Eva Perón y donde Eduardo Duhalde soñó con un mausoleo de las glorias peronistas que dejó a medio hacer cuando se evaporó. Lo pagaban funcionarios y legisladores con un diezmo de su salario y habían dado aportes extraordinarios algunos notables como Francisco de Narváez. Si para el 24 de febrero han caído los últimos baluartes del duhaldismo, sería un bingo para Kirchner ensayar algún acercamiento al peronismo para el cabildo abierto del nuevo mandato. Allí aleteó el grupo «mausoleo» y para Kirchner lanzar desde allí su reelección sería como para Miguel Bonasso entrar pateando tarros en la ESMA.

En esa comuna domina
Brígida Malacrida de Arcuri, un símbolo de duhaldismo, que también ha sido interesada por Olivos para albergar el cabildo del 24 de febrero y en su agenda ya figura una visita a la Casa de Gobierno.

• Debate

Les han prohibido a los gerentes del encuentro hablar de reelección porque el Presidente sigue atado a sus palabras: dijo en público que no quería un nuevo mandato y en privado que su esposa Cristina podría sucederlo. En Nueva York, cuando viajó en setiembre pasado, dijo: «En febrero hablo de reelección». Con ese cóctel, y forzado a no quebrar sus dichos, el Presidente enfocará en el final del túnel y abrirá el debate sobre si debe ser él o Cristina. Seguro de que la historia se repite, tiene claro que la resistencia que levanta la dama entre propios y extraños producirá lo mismoque Eva Perón en 1951, que «los muchachos» le pidan que, por favor, sea él.

Fuera en uno u otro lugar, la fecha, el tema y los responsables están confirmados en lo que será el primer acto político en serio del 2006, que tiene un destinatario claro:
el peronismo, al que Kirchner debe convencer de que es mejor candidato para conservar para ese partido el gobierno y que deben apoyarlo.

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