Kirchner pide votos con promesa de que Cristina será mejor

Política

Convertido en defensor oficial de su mujer y en jefe de campaña, Néstor Kirchner pronosticó ayer que su esposa, Cristina de Kirchner, será « bastante más ordenada que yo» en la gestión, si gana las elecciones el 28 de octubre, porque «es muy detallista».

Durante un acto en la Casa Rosada, el Presidente volvió a pedir el voto para la primera dama y, en ese marco, hizo una defensa cerrada de la Concertación Plural que ella impulsa y se expresa, por ahora con cuentagotas, en la fórmula mixta que integran su esposa y Julio Cobos.

«Va a marcar un punto de inflexión en la historia», dijo el patagónico respecto del ensamble político y electoral que diseñó y consiste en reunir, en una misma carpa, a peronistas ortodoxos, ex duhaldistas, piqueteros, socialistas y radicales K.

De hecho, Kirchner hizo su planteo tras la firma de un acuerdo de obras públicas para el partido bonaerense de San Isidro, gobernado por el radical K Gustavo Posse, alcalde que es uno de los armadores más activos del esquema radical alineado con la Casa Rosada.

Entre los elogios a su mujer y la valoración de la Concertación, Kirchner se hizo un espacio para cuestionar a la oposición.

En esa línea, sostuvo que los que compitieron en las presidenciales de 2003, excepto algunos «por cuestiones biológicas», en alusión a Carlos Menem, el resto «son los mismos, con las mismas ideas de siempre, muy pocas», en referencia a Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.

En rigor, ahí se termina la repitencia: alguien detallista podrá incluir también a Alberto Rodríguez Saá porque su hermano, Adolfo, fue el tercer candidato del peronismo que compitió en 2003.

Respecto de la Concertación Plural, aseguró creer que se trata de una iniciativa que «va a ser el nuevo espacio nacional que marcará un punto de inflexión en la historia y es el primer paso hacia una nueva cultura política».

Hace días su mujer hace una defensa similar y remarca que es «otra oportunidad» luego de los fallidos intentos de unir a dirigentes más allá de su pertenencia partidaria, como ocurrió entre Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín.

Tras ese planteo político, y con un fuerte tono de despedida, Kirchner hizo un repaso de las cifras que muestran el crecimiento de la economía, vaticinó que continuará la tendencia y dejó claro que «la Argentina es uno de los países del mundo que más crece, pero con distribución del ingreso».

Al final de su mensaje, tal como lo ha hecho en las últimas semanas, planteó que « seguimos gobernando, no dejamos la gobernabilidad para hacer campaña».

Curioso: lo dijo durante un acto institucional en el que anunció obras para un intendente aliado y donde pidió el voto para su mujer, la candidata oficial.

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