17 de mayo 2005 - 00:00

Kirchner y Solá pactan las listas bonaerenses

Eduardo Menem
Eduardo Menem
Nada, pero nada, modifica el pánico que, en la intimidad, confiesa Felipe Solá: el fantasma de un acuerdo integral entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde que, en el turno final, transforme el desafío que emprendió contra el ex presidente en un puñado de cenizas.

Para espantar el temor, Solá eslabonó dos hechos que buscan una reacción de Olivos: 1-anotó con kirchneristas laterales el Frente para la Victoria en la Justicia electoral; y 2- sirvió la mesa para el diálogo con el kirchnerismo sobre las boletas provinciales que, presume, compartirán.

A 45 días del cierre de listas, el gobernador quiere -mejor dicho, necesita- llevar al papel el acuerdo, todavía virtual, que lo encadena al Presidente. Lo abruman las dudas: desde hace días, suenan otra vez voces que animan un acuerdo entre la Casa Rosada y Lomas de Zamora.

Esa opción, ya se ha dicho reiteradamente, no le simpatiza al gobernador. Pero menos todavía le agrada la hipótesis de un entendimiento global que incluya no sólo las boletas nacionales sino también las candidaturas provinciales.

Insiste con la guerra total y para eso difunde encuestas que muestran que, misterios del ánimo social, Cristina Fernández tiene mayor intención de voto cuando se enfrenta a Chiche Duhalde que cuando aparece unida al PJ duhaldista.

Pero lo más inquietante para el gobernador es que percibe -o sabe- que más de uno de sus principales aliados, con peso territorial y dominio de estructura, riega voluntariosamente la alternativa de un acuerdo tripartito: Kirchner, Duhalde y Solá.

• Dos movimientos

Por eso, el gobernador digitó dos movimientos que, entienden, le servirán para decodificar cuál es la intención real del Presidente. Anoche, en cumbre reservada en el hotel Meliá, analizaba las próximos pasos. Por lo pronto, avanzó con lo siguiente:

• Ayer, envió a su mayor operador,
Florencio Randazzo, a anotar en la Justicia electoral de La Plata el Frente para la Victoria (FPV). El acta constitutiva sostiene que ese sello servirá para todas las candidaturas bonaerenses, desde senador nacional hasta concejales. Con eso, Solá se apropia de engranaje electoral y deriva su manejo a Randazzo. El FPV se sustenta en cuatro logos: el Partido para la Victoria del kirchnerista Aldo San Pedro; el Partido para la Acción Nueva (PAN) del ex frepasista Ismael Alé; Nueva Democracia del diputado provincial Rodolfo Casal (ex socio del ex PC, Oscar Laborde); y el Polo Social, del diputado Francisco «Barba» Gutiérrez. Salvo San Pedro, que puede al menos mostrar un cargo en el gobierno nacional (tiene cargo en el sector del cooperativismo), el resto no encarna ni representa a la Casa Rosada. Lo más próximo a Kirchner es la presencia de Gustavo Vittón, delegado de Alberto Balestrini, que será uno de los cuatro apoderados del FPV en Buenos Aires: los demás son Randazzo, el felipista Alberto Giménez y el platense, ligado a San Pedro, Marcelo Belloti. Con ese movimiento -salvo que haya alguna impugnación- Solá se garantiza el control del sello que Kirchner viene promoviendo como su cartel electoral.

• En paralelo, de manera subterránea, Solá seleccionó a tres delegados para que inviten a la mesa de acuerdo a los kirchneristas bonaerenses con la intención de
empezar a discutir las listas que el FTV presentará el 23 de octubre. Designó a tres emisarios: Randazzo; el ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco; y el asesor de Gobierno, José María «Toco» González Fernández. Ese trío será, por ahora, el encargado de acordar con el kirchnerismo el reparto de las candidaturas en el nivel provincial y local. Pero hay un problema: los «Hombres K» no consideran oportuno apurar ese proceso. El triunvirato que, por ahora, estará del otro lado del mostrador lo conformarán el subsecretario General de la Presidencia, Carlos Kunkel; el viceministro del Interior, Luis Ilarregui; y el responsable del gobierno en el directorio de Papel Prensa, Dante Dovena. En La Plata estiman que entre jueves y viernes debutará ese enlace de donde deberían salir conformadas las boletas provinciales. Pero, en paralelo, Solá está pidiendo una charla con Kirchner para escuchar de boca del Presidente la demanda que tiene la Casa Rosada respecto de los cargos locales. Hoy tienen previsto viajar juntos a Bahía Blanca, oportunidad que el gobernador usará para tener algunos indicios. Si no lo logra, el miércoles se instalará frente al despacho presidencial hasta que le abran la puerta y lo atiendan.

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