16 de septiembre 2004 - 00:00

La CTA abandona dialoguismo y se enfrenta con Kirchner

Luis D’Elía
Luis D’Elía
Néstor Kirchner empezará a pagar en la calle el costo de su sintonía con la CGT: la CTA de Víctor De Gennaro, núcleo que durante un año y medio guardó las uñas para no incomodar al gobierno, abandonará el dialoguismo para retomar un perfil crítico.

A De Gennaro, Luis D'Elía y Edgardo Depetris, los tres aliados del gobierno en la CTA, se les cayeron todos los argumentos y ya no pueden sostener la teoría de que, con Kirchner en la Casa Rosada, para su central obrera comenzaría una etapa floreciente y plena de bondades.

Pero el trato, público y privado, que Kirchner entabló con la cúpula de la CGT -va en esa línea la reunión de ayer entre el Presidente, Hugo Moyano, José Luis Lingeri y Gerardo Martínez- arrinconó al ala oficialista que no pudo evitar un rebrote combativo.

La derrota mayor es de Depetris, casi un espía de Alberto Fernández en las oficinas gremiales de Independencia 766. De hecho, De Gennaro tiene un plan B en Eduardo Duhalde -con quien suele reunirse- y D'Elía siente que su riesgo de prisión fue, sino promovido, al menos ignorado por el gobierno.

Además, por exceso de kirchnerismo, terminaron ubicados a la derecha de la CGT, algo casi imperdonable para la tropa ceteísta.

• Urgencia

En rigor, luego de patinar con la propuesta de un salario mínimo de $ 730 -incluyendo asignaciones por 2 hijos-, planteo que no lograron instalar ni con su minirrebelión en el Consejo del Salario, la CGT los «primerió» al pedir un incremento de $ 100 y una rebaja en el IVA.

Urgidos a recuperar protagonismo,
la línea crítica instaló la agenda en el plenario nacional de lunes y viernes y, con presencia de delegados de todas las provincias, definió una protesta escalonada en tres turnos:

• El lunes próximo, la CTA volverá a la Plaza de Mayo pero para renegar del gobierno. A media tarde, se instalarán frente a la Casa de Gobierno para reclamar la liberación de
«los presos políticos» que calculan en «más de 5.000», muchos de los cuales son dirigentes ceteístas, entre ellos el líder piquetero de la FTV. El viernes último, la mesa de la CTA planteó esa queja que comparten con el grueso de las agrupaciones piqueteras, también opuestas a lo que definen como « criminalización de la protesta».

• Una semana después, volverán a salir con los bombos a la calle para protestar frente a la Casa de la Provincia de Neuquén por el inicio, en esa provincia, de un juicio contra 6 dirigentes de la CTA por la toma, dos años atrás, de una planta de Repsol YPF. Pesa sobre los gremialistas un rosario de imputaciones que fijarían la pena máxima, en caso de ser condenados, en 5 años. D'Elía se mira en ese espejo y tiembla.

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