10 de noviembre 2005 - 00:00

La fuerza del voto no se nota a la hora de sacar las leyes

Alberto Natale
Alberto Natale
El kirchnerismo de Diputados se reunió ayer por la mañana para definir todos los proyectos que están en condiciones de ser tratados antes del 30 de noviembre, cuando está prevista la última sesión antes de la renovación de la Cámara. En ese ensayo de reunión del futuro bloque del Frente para la Victoria se acordó que la próxima sesión será el 23 de noviembre. En esa oportunidad habrá un intento de aprobar la prórroga de impuestos y el Presupuesto nacional 2006, si es que el gobierno consigue reunir el número suficiente y, además, se votarán todos los proyectos pendientes.

Es decir, lo que se conoce como la maratón de leyes de fin de año, agravada en este caso porque para muchos legisladores será la última oportunidad de votar.

En esa sesión, el kirchnerismo deberá demostrar lo que no pudo hasta ahora: que la elección del 23 de octubre le dio fuerza suficiente como para imponerse en el recinto. Es que en las últimas semanas, tanto el duhaldismo como el radicalismo no hicieron más que complicar la votación de los proyectos que pide el gobierno, al punto de forzar una posible postergación del Presupuesto y la prórroga de impuestos para después del 10 de diciembre, algo que parecía imposible después del 40% de los votos obtenidos por Néstor Kirchner en el país. De hecho, desde antes de las elecciones la Cámara de Diputados no se reúne. Ayer, la poco efectiva Comisión de Presupuesto y Hacienda emitió los dictámenes de los dos proyectos que prorrogan la vigencia de los impuestos que vencen el 31 de diciembre. Fue, por ahora, un acto formal donde ratificaron todos los pedidos del gobierno, pero eso no significa necesariamente que vayan a votarse sin modificaciones.

• Interrogante

En esa reunión de comisión comenzó a plantearse un interrogante que el kirchnerismo, de tener más gimnasia política, debería haber utilizado desde el primer día de la discusión por estas leyes: no existe seguridad, como se argumentó hasta ahora, de que sean necesarios 129 votos positivos para aprobar la prórroga de los tributos.

Esa mayoría especial es requerida siempre que se modifican asignaciones de la coparticipacióny es el principal problema del kirchnerismo:puede bajar a sesionar, puede conseguirquórum -ya que la oposición pide a gritos discutir sobre los impuestos-, pero se arriesga a perder las votaciones en manos de radicales, duhaldistas y hasta provinciales que piden modificaciones.

El debate, entonces, sobre ese requisito será fundamental para decidir si hay o no votación de la prórroga de impuestos el 23 de noviembre o, eventualmente, en las dos últimas sesiones previstas para la maratón de leyes, el 29 y el 30 de noviembre.

Por lo pronto, el oficialismo comenzó a reaccionar y organizó un encuentro la semana próxima entre
Roberto Lavagna y los diputados de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, especialmente los radicales a quienes el oficialismo aspira a convencer de romper esa suerte de alianza que mostraron en el recinto con el duhaldismo. Ayer, duhaldistas, radicales, el ARI y Alberto Natale presentaron sus propios dictámenes en disidencia sobre la prórroga de impuestos.

En casi todos los casos se exige una suba en el mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias y en Bienes Personales.

El duhaldismo, por ejemplo, propuso llevar el mínimo no imponible en Ganancias a $ 4.112,42 y en Bienes Personales a $ 214.114. Piden que esos impuestos se prorroguen hasta 2006 (y no 2009 como lo hizo el gobierno) y una reforma tributaria para el año próximo.

Menos reparos hubo sobre las prórrogas del impuesto de emergencia de 7% sobre los cigarrillos, el impuesto al cheque -donde de todas formas siguen las presiones por ampliar la coparticipación y en el caso de Natale se pidió la eliminación progresiva- y el mantenimiento de Ganancias sobre reintegros y reembolsos a las exportaciones.

Pero no sólo la oposición pide subir el piso mínimo para esos impuestos, sino, curiosamente, también los sindicatos.
Este diario adelantó ayer sobre las presiones de Hugo Moyano, que quiere dejar a sus camioneros fuera de Ganancias, impuesto que ahora deben pagar por haberse incrementado sus salarios. Ayer se le sumaron los sindicatos de petroleros con una exigencia similar, que ya llegó al Congreso.

De todas formas, se necesite o no finalmenteel número especial para aprobar esos temas, el kirchnerismo sigue reconociendo que los votos no le alcanzan aún.

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