18 de septiembre 2001 - 00:00

Las 6 enfermedades que más atemorizan

Estados Unidos calcula ahora la posibilidad de un ataque más devastador que el cometido hace ya una semana contra el Pentágono y las Torres Gemelas y frente al cual está totalmente desprotegido: el bioterrorismo.

En efecto, un atentado químico o bacteriológico que sea capaz de expandir el botulismo, la viruela, la fiebre hemorrágica del ébola, la peste bubónica, el ántrax o la tularemia sobre territorio norteamericano puede causar estragos en la población en un promedio de 7 días.

Estas seis enfermedades a las que se las llama «la otra bomba nuclear», son prácticamente imposibles de combatir porque son fácilmente reproducibles, pueden contenerse en aerosoles y distribuirse de manera efectiva en canales de contagio masivo (como el aire, la tierra y el agua).

Justamente, las armas biológicas son efectivas para el terrorismo porque sus resultados (la muerte en quienes las contrajeron) no es instantánea. Una vez depositadas en lugares cerrados o abiertos como pueden ser un estadio, un aeropuerto o un hospital, las víctimas presentarán síntomas de las enfermedades hasta una semana después de contraídas.

• Propagación

«Utilizar la bacteriología como arma es un crimen de guerra comparable por su forma de propagación y consecuencias a una bomba nuclear. En la guerra nuclear hay una reacción en cadena, y en la biológica hay una propagación interhumana», opinó Rafael A. Ortega, médico clínico, en diálogo con Ambito Financiero.

Del abanico de los posibles ataques bacteriológicos, Estados Unidos teme por sobre todo al de la
viruela. Es que este virus fue erradicado del planeta en 1980 por las sostenidas campañas de vacunación mundial y hoy en día la población, que no está vacunada, es susceptible de contraerla.

«El virus de la viruela, por ejemplo, se expande en un laboratorio sobre células y puede transmitirse exitosamente por aire, librando un aerosol»
, aseguró Roxana Schillaci, investigadora y bioquímica.

En un aerosol, pueden contenerse más de 10 millones de microbios de viruela. Contrariamente, los EE.UU. cuentan sólo con otros 10 millones de dosis de vacuna antivariólica y se estima que harían falta cuatro veces más dosis para enfrentar un ataque regional de estas características.

Sin embargo,
«el ébola es peor por su rápida difusión y por las características de la enfermedad cuando la contraen los humanos», afirmó Ortega. Este mal, causa la muerte de 50 a 90% de los enfermos y no existe vacuna para combatirla.

Otras enfermedades como la peste bubónica, el ántrax o la tularemia, también son muy preocupantes, aunque todas son altamente inestables y difíciles de transformar en armas.

Durante la realización el año pasado de una conferencia de bioterrorismo en San Diego (EE.UU.), los especialistas admitieron que el país no está preparado para un ataque con gérmenes causantes de las enfermedades antes señaladas y que laboratorios de Siria, Libia, Irak, Irán, Rusia, Corea del Norte y Afganistán entre otros, estarían reproduciéndolos.

El domingo pasado, el «New York Times» indicó que en los campos de entrenamientos terroristas ubicados en la zona oriental de Afganistán donde aparentemente opera Osama bin Laden había animales muertos según se había fotografiado mediante un satélite. Además, un líder guerrillero talibán relató el año pasado a un cronista del programa televisivo de Dan Rather que Bin Laden estaba entrenando a sus hombres con el uso de armas químicas. Este último no es un dato menor ya que el origen de los seis microbios a los que más temen los EE.UU., es fundamentalmente animal.

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