21 de octubre 2005 - 00:00

Las provincias aseguran a UCR como 2a fuerza

Como suele ocurrir, el impacto luminoso de Capital Federal y Buenos Aires - aquello de las luces del centro- ha ocultado la aún viva existencia de la Unión Cívica Radical, decadente, inválida, pero respirando. Todo por el nulo rol que se anticipa del partido entre los porteños y el casi mínimo papel que se vaticina entre los bonaerenses. Esos dos datos catastróficos hacen suponer que el centenario partido ingresó definitivamente en el cajón que prendió fuego Herminio Iglesias. Si a eso se le suma el ocaso de Raúl Alfonsín y la penumbra de Fernando de la Rúa- por no hablar de otros actores menos conspicuos-, esa impresión se fortalece. Y, sin embargo, hay otra perspectiva sobre la UCR luego del próximo domingo: se mantendrá como segunda fuerza electoral en todo el país, de acuerdo con los sondeos tendrá 7 provincias propias, algunas intendencias vitales, incrementará su cantidad de diputados y, tal vez, conserve su participación en el Senado. No es poco, si además se contempla que a este cuadro debe añadirse el contrato de alquiler que muchos dirigentes radicales- sobre todo en Buenos Aires- han realizado con el oficialismo para no estorbarlo electoralmente, acompañarlo inclusive por una lista de subsidios, pero sin escriturar ese convenio y con vista a la renovación eventual en 2007.

Deshilachado y con la autoestima en décimo subsuelo por la falta de liderazgo, igual la UCR parece que triunfa- de acuerdo con las encuestas- en Mendoza, Catamarca, Chaco, Río Negro, ya ganó en Santiago del Estero y Corrientes, acompaña en la victoria al socialismo de Hermes Binner en Santa Fe, sale segundo en Córdoba y domina la ciudad de Neuquén (aunque aliado al kirchnerismo), una suerte de Rosario, ya que es unas diez veces más grande que el segundo distrito, Plottier. Aun así, la impresión colectiva es declinante, de muerte anunciada, sin duda por el futuro inmediato y poco venturoso que se le asigna a Facundo Suárez Lastra en Capital y a Luis Brandoni en Buenos Aires.

Pero ocurre que otras experiencias nuevas, pujantes, como el ARI, el PRO, el mismo socialismo santafesino y hasta el Frente para la Victoria de Néstor Kirchner ni por asomo pueden presumir del malgastado poderío de la UCR. ¿O acaso Elisa Carrió logrará mucho más representación legislativa que la detonante en Capital?, ¿ Mauricio Macri y Ricardo López Murphy han conseguido extender su alianza más allá de los porteños o bonaerenses?, ¿pudo el anunciado socialismo ganador en Santa Fe cruzar siquiera la frontera de sus vecinos? Nada y, aun con todo el empeño espiritual y material de los contribuyentes, a jornada completa de Néstor Kirchner, éste y su Frente ni presentan candidatos a legisladores en algunas provincias (La Pampa, por ejemplo), se prometen volver al peronismo madre luego del 23 y más de uno ya contempla a esa construcción oficial como una fachada falsa, transitoria, una «trompe d'oeil» del exitismo argentino. Sirvió para destruir otras expresiones, no para hacerse a sí mismo.

Al respirar bajo el agua, entonces, al sobrevivir merced al oportunismo, la estructura nacional del radicalismo se mantiene. Es segunda fuerza nacional, aunque se esconde por la crisis en ciertos distritos clave, con mínimas expectativas por falta de conducción, con tratamiento psicológico por la culpa de errores pasados, casi sin ningún pronunciamiento rescatable sobre lo que ocurre en el país y con dirigentes en oferta por una locación temporal, paga, indistinta o voluntaria (van con Carrió en Capital, no molestan a Kirchner, algunos caminan con López Murphy). Así será aproximadamente después del domingo, no hay que esperar los cómputos. Y con una diferencia también frente a otras expresiones más publicitadas: es un club dueño de sus jugadores, hoy casi todos mediocres o mal entrenados, al revés de aquellos otros institutos que disponen de cracks para ser vendidos en Europa y, una vez lograda la transacción, la parte substancial se la queda un empresario o una comandita.

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