Lavagna resistió los coqueteos de Mirtha
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El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luciano Miguens,
junto a Roberto Lavagna ayer en un acto proselitista
donde el ex ministro de Economía pretendió cultivar el
voto en el campo.
Siguió luego insistiendo en que habrá segunda vuelta -«Los encuestadores dicen lo contrario on de record, en privado dicen otra cosa», explicó- y prometió reponer en su cargo a todos los funcionarios y empleados del INDEC que fueron cesanteados tras la incursión de Guillermo Moreno en ese organismo.
El momento más tenso del almuerzo lo generó la propia Legrand: «Usted sabe que después que Elisa Carrió vino al programa, mi hija estuvo en una reunión en la Embajada de Francia. Todo el mundo le dijo que después de verla aquí querían votar a Lilita», le dijo en un giro que pareció destinado en parte a incentivarlo a que aprovechara la oportunidad, por eso de que «este programa trae suerte», como repite siempre la diva.
Pero Lavagna no lo tomó así: «Bueno, yo estoy con el pueblo, mi electorado es otro», le dijo a Legrand, un comentario que no fue recibido con demasiada simpatía.
Los mensajes que llegaban al programa fueron uno de los pocos momentos en que el ex ministro se permitió algunas bromas. Por ejemplo, cuando elogiaron a Ari Paluch, presente en la mesa, comentó: «Debe ser algún pariente». Viejo chiste de esta rutina de la TV.
Su esposa tuvo intervenciones más novedosas y desplegó mucha más simpatía. En su media lengua castellanofrancesa, es nacida en Bélgica, le contó a Mirtha que se habían conocido en un instituto neuropsiquiátrico, por su actividad, y que la pasión del ex ministro era hacer teatro de títeres con sus nietos. «¿Los fabrica él?», le preguntaron. «No, los hace con lo que tiene por ahí.» «¿Nunca representó una pelea entre Néstor y Cristina?» «No, eso sería terrible», contestó Lavagna retomando la palabra.
A la tarde, Lavagna cambió nuevamente por un estilo netamente peronista. A las 19:30, tras una reunión en su comité de campaña, fue al club All Boys, donde Alberto Coto le organizó el festejo por el aniversario del 17 de octubre, sin participación de su compañero de fórmula, el radical Gerardo Morales.
En realidad, Morales no tenía ninguna intención de cruzarse por el Día de la Lealtad Peronista y por eso sus asesores le armaron una agenda de día completo de exposición en medios, incluyendo grabaciones para televisión en el mismo horario de ese acto.




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