En el entorno de Raúl Alfonsín la candidatura de Roberto Lavagna -sobre todo por su asociación con Eduardo Duhalde- no tuvo una aceptación homogénea. Resonancias del golpe civil contra Fernando de la Rúa, claro, ante el que Lavagna no atinó a renunciar (siguió disfrutando de su embajada en Bélgica). Uno de los dirigentes que manifestaba esta resistencia era Enrique Nosiglia. Pero anoche, ante la insistencia de Raúl Alfonsín, «Coti» entró en operaciones en favor de la candidatura del ex ministro: reunió a Lavagna en una comida con un grupo de diputados y senadores radicales empeñados en taponar con el economista el drenaje de su partido hacia el gobierno.
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