22 de noviembre 2002 - 00:00

"Lo mío es una gesta nacional", alardeó Duhalde

Eduardo Duhalde aprovechó ayer una reunión con militares para entonar la mejor prosa de sus redactores de discursos. Encendido en retórica describió el país que le toca gobernar en estos términos: «La Patria está enferma y cubierta por una espesa crosta (sic), hecha de capas de desaciertos. La causa de este mal fue confundir el modelo económico con un proyecto de Nación».

El Presidente designado habló en la mañana de ayer para clausurar el «Curso de Orientación para el año 2003» para futuros comandantes, directores y jefes de unidades del Ejército en todo el país.

Aprovechó esa audiencia para reclamar en su carácter de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, a los militares a «socorrer a los que quedaron marginados del sistema argentino alimentario, de la salud y educativo».

Al cerrar el curso para 400 jefes de unidades 2003 del Ejército, Duhalde explicó que el origen de su gobierno fue la emergencia nacional con la que trata de «sacar a la Argentina del pozo profundo en el que está sumida».

•Paz social

Resaltó que su gestión «logró evitar enfrentamientos entre hermanos, con la implementación de los planes sociales» y sostuvo que, «aunque algunos hayan calificado esta política como clientelística y de asistencialismo se logró así garantizar la paz social».

Duhalde
no dejó de lado la coyuntura interna de su partido cuando sostuvo: «Este presidente no libra contiendas partidarias, sino gestas nacionales, y estamos viviendo una gesta nacional donde tenemos que participar todos», apuntó.

En tal sentido, añadió que la «visión monetarista, improductiva, cortoplacista e inhumana» de gobiernos anteriores hizo que el «magma del desempleo, la marginación y el abandono» terminara finalmente por «salir a la luz».

«Nos duele la imagen deformada de la Argentina porque nos cuesta reconocerla en el espejo de nuestra identidad y de nuestra cultura»
, opinó.

En un rapto proselitista,
Duhalde se defendió de las críticas de la oposición: «Nos trataron de asistencialistas, nos llamaron demagogos, clientelistas, prebendarios. Decidimos con el Gabinete seguir adelante; sabíamos que mantener los planes, ampliarlos y asegurarlos en el Presupuesto 2003 era y es imprescindible mientras haya familias sin trabajo y en situación de riesgo. Paralelamente, conseguimos controlar los parámetros macroeconómicos, evitando el tan anunciado Apocalipsis, llevamos dos bimestres consecutivos de aumento del PBI, si en este trimestre la tendencia se confirma, por primera vez desde 1998, habremos logrado quebrar la trampa de la recesión en la que Argentina cayó prisionera».

Remató esa respuesta a los reproches con una defensa del acuerdo firmado en la cumbre multipartidaria de Olivos que va a los trompicones en el Congreso: «La Nación ha firmado con los gobernadores y líderes parlamentarios un acuerdo de trascendencia crucial para el país, un acuerdo social, económico y político. Este documento incluye el plan de lucha contra el hambre y la indigencia, hace hincapié en medidas económicas que impulsan al crecimiento de las actividades productivas y laborales y reafirma el último gesto con que el gobierno de emergencia comprometió completar su compromiso: llamar a elecciones para que asuma un presidente legitimado por el voto popular y con el poder y tiempo suficiente para iniciar la verdadera transición hacia la superación definitiva de la crisis. El próximo presidente recibirá un país orientado a reinsertar a los argentinos en la sociedad y a la Argentina en el mundo, sobre la base de la producción y el trabajo».

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