Lo peor del subdesarrollo: Macri y Scioli pelean por enfermos y basura
No atender enfermos es malo; no levantar la basura también es malo. Mauricio Macri y Daniel Scioli se enfrentan en estas horas con la presunción de que perjudicando al vecino de atrás del cerco ganarán la simpatía de los propios.Que Scioli impida la salida del la basura es algo atroz, como los ominosos basurales a cielo abierto, otro testimonio del mal gobierno que requiere soluciones que no se encuentran en dos semanas de gestión ni con parches que exhiben las miserias del subdesarrollo. Mal negocio, además, para los dos, que tienen proyectos políticos y en algún momento van a tener que ir a buscar el voto de quienes ahora intentan discriminar.
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Mauricio Macri y Daniel Scioli intercambian amenazas. El porteño no atendería a los enfermos
bonaerenses, y el gobernador le impediría enterrar los residuos de la Ciudad en su distrito.
Lo cierto es que Macri quiere dar prioridad a los porteños en la atención en hospitales y postergar a los visitantes; el gobierno bonaerense lo amenaza entonces con rechazarle las más de tres mil toneladas diarias de basura que la Capital Federal deja en el territorio de su distrito vecino.
Arriesga Macri, de cumplir con dejar en espera a los habitantes de la provincia, a que miren su gestión porteña con más recelo que el que históricamente tiene el interior del país con el distrito vidriera. En ese anaquel, además, hasta podría privarse de buena cantidad de votos en su carrera presidencial.
Ni Macri podría cumplir, ni Scioli, quien forzaría, rechazando la basura cuando la Ciudad no tiene dónde enterrarla, un descontento vecinal con Cristina de Kirchner a quien, sin duda, los vecinos responsabilizarían por la acumulación de desperdicios en las calles de la Ciudad. También valdría para Scioli el efecto espantavotos que le produciría en la Ciudad (de la que fue candidatoa jefe de Gobierno) ser el responsable de un eventual desparramo maloliente.
Ya antes de que asumieran sus puestos, este diario anticipó que uno de los principales problemas que debían afrontar Macri y Scioli era la disposición-final de los residuos urbanos de los porteños. Raro, uno como el otro, que dicen ser amigos aún no tienen una agenda formal para debatir los mentados temas que hacen al Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que agitaron durante sus respectivas campañas electorales.
El macrismo ha confirmado que implementará un sistema para que en los hospitales de la Capital-Federal tengan prioridad de atención los porteños. Se calcula que desde la provincia de Buenos Aires llegan casi la mitad de los enfermos que se curan en los hospitales porteños, como el Fernández, de donde era director Jorge Lemus, el actual ministro de Salud de Macri, quien detonó la discusión al asegurar la prioridad para los vecinos.
El macrismo dice que un sistema similar al que quiere instalar en los hospitales rige para las escuelas en la Ciudad de Buenos Aires y en distritos como San Isidro y Vicente López. Por cierto, en los colegios públicos primarios de la Capital tienen prioridad en la vacante los niños que viven en un radio de diez cuadras a la redonda (es decir, también los de otros barrios son excluidos en caso de que no existieran vacantes), pero en los secundarios el sistema es por sorteo y no influye la distancia, aun si el alumno es de otro distrito.
Macri, por otra parte, reclama el traspaso de parte de la Policía Federal con su Presupuesto, algo que le niegan, dicen, los diputados de las provincias con la excusa de no estar dispuestos a pagar un servicio para la Capital Federal, casi como ha dicho Lemus con respecto a la atención hospitalaria.
En ese sentido, el ex jefe porteño Aníbal Ibarra -actual legislador de la Capital Federal-ha considerado que «la Ciudad, la Nación y la provincia tienen que sentarse para ver la manera de invertir en una red hospitalaria en la provincia que además les signifique a los bonaerenses no tener que viajar varias horas para ir a un hospital. Hay que buscar una solución para un problema que es social, no de caja, como lo plantea Macri».
En su gestión, dice Ibarra, «se priorizó durante la crisis que los hospitales no dejaran de atender, sin importar de dónde venían los enfermos».
Al margen del cronograma, Macri debe atender el problema de la basura más allá de la amenaza bonaerense. Ya ha tenido la advertencia sobre que de los tres lugares donde se depositan los residuos actualmente, quedará habilitado uno solo, cuya vida útil es relativa, por más que la Capital Federal pague por el servicio.



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