6 de abril 2005 - 00:00

López Murphy y Macri reanudaron diálogo

Ricardo López Murphy
Ricardo López Murphy
Tras un largo y receloso silencio, Mauricio Macri y Ricardo López Murphy retomaron ayer el diálogo político en un último intento por salvar el diseño de una alquimia electoral que los muestre hermanados contra el gobierno en las elecciones de octubre próximo.

Ayer, Macri -de anfitrión- y López Murphy despejaron la duda suprema: se juraron que existe voluntad de pactar, paso previo a desvanecer sus posturas irreconciliables, que, de continuar, los obligarían a dejar de mirarse como potenciales aliados para torearse como enemigos cerriles.

Coincidieron en un punto: en un plazo no superior a los 10 días, la bruma tendrá que disiparse por completo. Eso fue lo acordado en la cumbre secreta que mantuvieron ayer al mediodía y que rehabilitó las charlas amistosas entre los operadores de ambos clanes.

Buena parte de la supervivencia de ese pacto debe atribuirse a dos figuras: Federico Pinedo por Macri y Hugo Martini por López Murphy que revivieron un contacto luego de que el viernes desde Recrear fijen el techo de las pretensiones macristas en la provincia en 25% de los cargos.

Por ese motivo, el mismo viernes, hubo un llamado desesperado del presidente de Boca al economista que éste no atendió con la excusa de que se le iba el avión hacia EE.UU., de donde regresó ayer por la mañana, unas pocas horas antes de visitar a Macri en su casa.

Hasta que Macri se abrazó con Jorge Sobisch, maniobra que enfureció a López Murphy, los macristas Horacio Rodríguez Larreta y Eugenio Burzaco, y los lopezmurphistas Edgardo Srodek y Martini se abocaban a zurcir una alianza para Capital Federal y la provincia.

• Promesa

Pero lo poco que se había negociado entonces se espantó cuando el presidente de Boca se retrató con el neuquino. Ahora, luego de que Macri y López Murphy se prometieron conciliación, el cuartero retomará el forcejeo sobre una agenda vasta y espinosa.

Tiene, por delante, un decálogo de puntos tórridos por resolver que, de todos modos, no desactiva el Plan B que encripta para el caso de que el acuerdo naufrague y el 23 de octubre los encuentre enfrentados.

• El reparto de los cargos es, por lejos, el ítem más arisco. A grandes rasgos, si se retoman las charlas de marzo,
Macri tendría mayoría en las boletas porteñas, y López Murphy -quien elegirá a la dama que lo secundará en la boleta de senadores- obtendrá más volumen en provincia. Los porcentajes deben negociarse. Si las encuestas actuales se vuelcan en las urnas, en Capital, la dupla podría obtener 4 o 5 diputados nacionales, y entre 10 y 14 bancas porteñas. En provincia, sobre un estimado de 20% o 22% de votos, lograrían 8 a 10 diputados. Los compromisos asumidos por cada uno son un estorbo. Macri, por caso, prometió renovación de bancas porteñas a Paula Bertol, Silvia Majdalani, Marcos Peña, Marcelo Godoy y Diego Santilli. Y ser su segundo en la lista de diputados a Eduardo Lorenzo Borocottó. Este, de todos modos, podría tener un destino más inquietante si no prospera el frente con López Murphy: sería el candidato del macrismo en la provincia, territorio que el empresario no descuida.

López Murphy, a su vez, tiene que cumplir con sus legisladores porteños -Fernanda Ferrero y «Charly» Araujo-, darle una banca a su principal operador, Srodek -que dejó un cómodo sillón bancario en Londres para chapotear en el conurbano-, y, además, resolver si profundiza o encajona su preacuerdo con Luis Patti, que le propuso colgar una boleta propia de diputados nacionales a su papeleta. Esa idea es la que rechaza el macrismo: «No tuvimos buena experiencia con los lemas», avisan los macristas recordando que en Capital la boleta oficial del CPC quedó detrás de la de centroderecha de Santiago de Estrada. Igualmente, la sintonía entre López Murphy y Patti estaría congelada y el comisario volvió a agitar la opción de candidatearse a senador. Por eso, ahora desde Recrear apuntan a los cuadros y dirigentes locales y distritales del PAUFE. Los demás contertulios de López Murphy -la UCeDé, los vecinalistas, restos del PJ y algunos radicales disidentes- deberán rescatar espacios en una pulseada más compleja, donde Macri quiere el tope de la boleta de diputados para su primo Jorge -primero la familia- y un lugar para Eugenio Burzaco.

• El
caso Sobisch, a su vez, surge como un factor crítico, pero no determinante. Macri le explicó a López Murphy que su acercamiento al neuquino es mirando hacia 2007 y que, en este turno electoral, el gobernador patagónico no tendrá participación en ninguna boleta, ni porteña ni bonaerense.

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