Néstor Kirchner llegará a Madrid el martes 27 y esa misma noche será recibido por los reyes de España junto con su esposa Cristina. Juan Carlos I y Sofía ofrecerán una comida en el Palacio de la Zarzuela, donde habrá un tema central de conversación, el III Congreso Internacional de la Lengua que se realizará en Rosario este año y al que la corona le asigna un valor estratégico para su proyección americana.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Al día siguiente, el miércoles a las 10, Néstor Kirchner será recibido en el Palacio de La Moncloa, adonde asistirá también el canciller Rafael Bielsa, ya que se descuenta la presencia en la audiencia de la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio. Ese día Kirchner cumplirá también con el motivo formal de su viaje, visitando la Feria Internacional de Turismo. Otra oportunidad para recostar su cabeza en el hombro del rey, que estará inaugurando la exposición en el predio que lleva su nombre.
Hacia el anochecer, en la embajada argentina, Kirchner asistirá a una recepción en agasajo de los empresarios de turismo que lo acompañan en el viaje, llevado de la mano de Enrique Meyer, su comprovinciano santacruceño y secretario del área. Más entrada la noche, los Kirchner se sacarán la que acaso sea la foto del viaje: junto al príncipe Felipe de Borbón y a su novia Letizia Ortiz, en la muestra de pintura del grupo «Mondongo», que se instalará en Casa de América y que estará presidida por los retratos del rey de España, de la reina Sofía y del propio Felipe (desde los tiempos de Diego Velázquez que no se realizan retratos individuales de la familia real y ése es el atractivo que tiene la muestra para los Borbón).
El jueves, el Presidente tendrá dos reuniones políticas, una con el candidato oficialista Mariano Rajoy y otra con el desafiante del Partido Socialista Obrero Español, José Luis Rodríguez Zapatero. Cultor de la «campaña electoral permanente», será tal vez lo que Kirchner más disfrute ya que ambos dirigentes están disputando a brazo partido la pelea para quedarse con el poder en los comicios del 14 de marzo (si bien el proselitismo lleva mucho más de un año, el decreto de Juan Carlos I convocando a esas elecciones se publicó recién anteayer).
En las lagunas que deje esta agenda elaborada por la Cancillería, Julio De Vido está injertando reuniones reservadas con los principales empresarios españoles. Sin embargo, hasta anoche, esa programación no estaba definida. Sí está claro que, como adelantó este diario, el gobierno pretende regresar de España con una incógnita despejada: la del negocio energético.
En la Secretaría de Energía, Daniel Cameron puso a trabajar a su equipo a destajo para redactar los decretos que Kirchner quiere conocer antes de viajar. Los funcionarios están tan alarmados con el impacto que pueda tener en la clase media el anuncio de un aumento de tarifas que han decidido escribir resoluciones laberínticas a las que, eufemísticamente, denominan «sendero de precios». Se trata de aumentos escalonados de las tarifas, que arrancarán con el precio del gas en boca de pozo: de $ 1,40 a $ 3,20 por un millón de BTU (British Thermal Units). En pesos, el salto es notorio. Pero De Vido dirá que en Estados Unidos el precio es de $ 20 y que el gas que Bolivia le exporta a Brasil cuesta $ 5,22. Sin embargo el argumento principal que usarán los funcionarios será que se está hablando de «el precio de nuevas explotaciones», es decir, un valor que se corresponde con nuevas inversiones. El otro decreto en el que se esmeran los «energéticos» de Cameron es el de la segmentación del precio para el gas según el tipo de consumidor.
• Informe alarmante
Hay otra materia, delicada, que estará registrada en la valija que De Vido le prepara a Kirchner: la suba del precio de la energía eléctrica para la industria, ligada en parte al aumento en el precio del gas. La sensibilidad de la cuestión tiene que ver con un informe que el propio secretario Cameron dio a publicidad, acaso para alarmar al propio Presidente e inducirlo a cerrar un acuerdo de aumento de tarifas en España: se trata del pronóstico sobre cortes de energía en el invierno, que compromete sobre todo interrupciones en el servicio eléctrico y también en la provisión de gas, del que se sirven las usinas. Kirchner se verá en Madrid con los titulares de Endesa, la empresa que controla Edesur, y en la mesa aparecerá este fantasma de los cortes. No hay que tener demasiada imaginación para vislumbrar los términos del debate: ¿quién será el responsable de cualquier inconveniente en la prestación de un servicio? ¿Las empresas, «que invierten poco», o el gobierno, que demoró en actualizar la ecuación de ingresos de las compañías?
Los ejecutivos que aguardan a Kirchner y a sus ministros no están tan inquietos por estos nubarrones, ni siquiera por los reproches cruzados que motiven. La pregunta central que deberá contestar el gobierno en su visita a Madrid es si está dispuesto a mantener o no el modelo de concesión que dominó desde los '90. Entre los licenciatarios de servicios públicos existe el miedo a que cualquier inconveniente en la relación con el Estado sirva como excusa para reducir el rol del capital privado en el negocio, limitándolo al de mero operador de empresas donde la inversión y la mayor renta pasen a manos del sector público.
Dejá tu comentario