11 de octubre 2005 - 00:00

Los peronistas hacen campaña jurando que no se reunificarán

Chiche Duhalde
Chiche Duhalde
Chiche Duhalde y Alberto Fernández dedicaron el feriado de ayer a ratificar el divorcio entre duhaldismo y kirchnerismo. Lo que parece obvio desde afuera pareció no serlo hacia adentro del peronismo, según el candidato a diputado nacional en las listas del felipe-kirchnerismo, Alberto Balestrini, quien apostó que su sector se sentaría a conversar con el duhaldismo después del 23 de octubre.

Chiche
y Alberto Fernández rechazaron esa eventualidad con el mismo argumento: que la gente quiere otra cosa, algo a lo que se apela para encubrir los propios deseos.

Cual si fueran adivinos de la mente colectiva y ajena, afirmaron en sendos reportajes radiales lo mismo que había dicho Felipe Solá a este diario en el reportaje publicado en la edición del viernes pasado: el oficialismo estará más necesitado de buscar un acuerdo con el radicalismo, partido que presume será el árbitro de la vida legislativa.

El jefe de Gabinete recubrió el rechazo al acuerdo de palabras: «Cuando avanzamos en la idea de construir algo diferente escuchando la demanda de la gente, lamentamos profundamente que no todos hayan entendido el reclamo de cambio. Nos están pidiendo que después de las elecciones no nos volvamos a amontonar otra vez», afirmó a radio «América».

Chiche Duhalde
atribuyó los mensajes acuerdistas de Balestrini a una necesidad electoral de acercar posiciones con el duhaldismo para reforzar el discurso kirchnerista.

• Expulsada

En el diálogo que brindó también a radio «América» la candidata a senadora por Buenos Aires, dijo que se sentía expulsada del gobierno de Kirchner: «Primero fuimos los que pusimos al presidente, dejándole primero ocho y después seis ministros. Pero fuimos expulsados por justicialistas».

La razón, agregó, fue que «no aceptamos condiciones de Kirchner». No explicó cuáles eran, pero sí dejó clara la opinión que le merecen: «Tenemos diferencias sobre cómo construir el poder. El Presidente quiere gobernar al país como gobernaba Santa Cruz, pero acá somos 35 millones de personas que no lo merecen».

«Apoyé al Presidente en todos los proyectos que pidió
-dijo- salvo en los superpoderes, que ahora se sabe que fue un error dárselos». ¿Por qué?, le preguntan. «Porque la emergencia ya pasó -responde-, y los poderes especiales ya no son necesarios».

Para que quedase claro que rechaza cualquier acuerdo, la esposa de Eduardo Duhalde mortificó a Kirchner tocando lo menos grato a los oídos del Presidente: «Ahora queremos saber el destino -reclamó- de los $ 10 mil millones que se han usado del Presupuesto sin control alguno, queremos saber el destino de los fondos de Santa Cruz depositados fuera del país, queremos saber el destino de 6 por mil del valor de cada factura de la luz que se cobra en todo el país, que era para hacer obras que tenemos que saber por qué no se han hecho», disparó.

Frente a esas preguntas -que quizá debió hacer antes de que los
Duhalde apoyaran a Kirchner en la carrera presidencial- lo que Chiche propone ahora es controlar más al gobierno. «Eso es lo que necesita este gobierno, apoyo pero también que lo controlen, y que los organismos de control funcionen.

¿Cómo puede ser que ante las denuncias de la entrega de electrodomésticos ninguno de los organismos de control, ningún fiscal, se hayan preocupado por preguntar cómo se han comprado esos bienes y para qué se los regala», se quejó la candidata.

Para rematar la rabieta dijo que
«hubiera seguido apoyándolo si el Presidente no se hubiera empecinado por un resultado electoral». ¿Qué debió hacer Kirchner? Según la diputada, «si el Presidente hubiera sobrevolado esta elección sin tratar de meterse en el resultado en las provincias, hubiera seguido teniendo el apoyo de todos los argentinos».

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