13 de mayo 2003 - 00:00

Los que ganaron el 27 no quieren perder el 18

Angel Maza junto a Carlos Menem, en una reunión de dirigentes políticos del interior del país en el Hotel Presidente de la Capital Federal, donde el menemismo tiene su sede de campaña.
Angel Maza junto a Carlos Menem, en una reunión de dirigentes políticos del interior del país en el Hotel Presidente de la Capital Federal, donde el menemismo tiene su sede de campaña.
Carlos Menem rechazó ayer desde la trinchera del Hotel Presidente otro ataque de las fuerzas ajenas y también propias que lo empujan para que se baje de la elección del domingo.

El gobierno, cebado por el éxito con que golpea al adversario de Néstor Kirchner con las presunciones de que no competiría el domingo próximo en la segunda vuelta, insistió de nuevo con el eficaz Daniel Basile. Este diputado y vocero del rap «Menem/se/baja» salió ayer de Olivos con renovada fuerza entonando su hit en los medios que responden al gobierno.

Animó esa tonada una pegatina ordenada por el kirchnerismo para cubrir los afiches del centro porteño de la fórmula Menem-Romero con otro que dice, cruel en el cartel, «Fuiste».

•Víctima

La asonada más grave la escuchó, sin embargo, el candidato de su propia tropa con el argumento más eficaz que le han acercado ahora. Si participa de este ballottage, le dicen, va a terminar convalidando una patraña insostenible en el tiempo que es un candidato vicario del duhaldismo y con un alud de votos aportado por una segunda vuelta entre candidatos del mismo partido.

Menem recibió en la mañana de ayer en el Hotel Presidente a los principales sostenedores de esa posición, que son los gobernadores Angel Maza y Rubén Marín. Son en lo político dos hombres que Menem respeta y que lo han acompañado en las duras, pero el argumento es contundente para cualquier político: los que ganaron la elección del domingo 27 de abril con la boleta de Menem no quieren ahora embocar una derrota que presumen segura. El peronismo no es una escuela para la derrota, está poco acostumbrado a perder. En esos distritos, quienes vencieron a sus adversarios internos en la primera vuelta con el nombre del riojano, ven que la venganza de los derrotados les vuelve en tiempo récord. Un Marín en La Pampa -que ya le costó ganar porque allí tuvieron buena cantidad de votos Ricardo López Murphy y Elisa Carrió-, un Maza que arrasó en La Rioja, o Luis Barrionuevo en Catamarca, o un Juan Carlos Romero en Salta, prefieren hoy conservar el gusto de la victoria en la boca, y evitar la cuesta arriba que implicaría tener que pasarse el resto del año explicando por qué perdieron el 18 de mayo.

Tanto cálculo de intereses, claro, tiene una sola víctima, que es Menem, a quien le sería imposible remontar una nueva etapa de su vida política si anunciase la renuncia a la pelea del domingo
.

Por eso usó términos crueles con quienes le propusieron ayer que reflexionase.
«No saben de qué fibra estoy hecho», les gritó a lo largo de la jornada.

Para probar que sigue en carrera pidió agenda de presidente y anoche recibió a
Charly García. Hoy almorzará en el Hotel Alvear con el presidente del BID, Enrique Iglesias, junto a Romero y Carlos Melconian. Ayer terminó el día, tras la reunión de fiscales en La Matanza, con los economistas que le llevó Francisco de Narváez. Discutió con ellos la manera de pasar el fatídico martes 13 con algún medro. Le ofrecieron un programa que espera anunciar hoy para facilitar la solución para deudores y acreedores hipotecarios en dólares. También programaron la visita de hoy al partido de San Martín, adonde alguna vez fueron fuertes los catamarqueños Barrionuevo. Habrá reunión con fiscales y dirigentes que le prometen controlar mejor la votación el próximo domingo.

Mañana, la fórmula va a Rosario, tierra donde dominó el voto hacia Carrió pero en una provincia con mucho peronismo.

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