El jefe de Gobierno porteño sabe que su reelección es complicada, pero nunca imaginó que su principal contrincante en la compulsa del próximo 8 de junio, Mauricio Macri, comience ya a reclamarle cargos, que deberá ceder.
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El macrismo porteño conformó ayer un bloque legislativo de seis bancas, que lo ubica como tercera fuerza en la Legislatura de la Capital Federal y hará valer ese título reclamando contar con un hombre propio en la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires e intentará también ocupar una vocalía vacante en el banco estatal del distrito.
El bloque Juntos por Buenos Aires lo presidirá el demócrata progresista Oscar Moscariello y lo conformaron solitarios de diversos partidos. Además del flamante titular suman el peronista Lorenzo Borocotó, Atilio Alimena (Demócrata), Marta Taloti, Irene López de Castro (ex Oyhanarte) y el ex belicista Miguel Doy.
El próximo 19 de abril caducan los mandatos de la Auditoría porteña -organismo de control de todas las áreas del gobierno y oficinas descentralizadas-que debe presidir la primera minoría opositora. Son 7 vacantes en el organismo que dirige Vicente Brusca, a propuesta del PJ. El resto de los auditores, en su momento, se repartieron proporcionalmente a la conformación de los bloques de la anterior Legislatura, cuando la extinta Alianza dominaba el cuerpo. De ese modo lo establece la Constitución local. Así integran el organismo, además del titular, dos frepasistas, dos radicales, un peronista y una belicista.
La nueva distribución volverá a otorgar la presidencia del organismo a un peronista, ya que el bloque es mayoría con 15 legisladores. Luego la proporcionalidad favorece al radicalismo que deberá tener dos auditores como otros dos el Partido Justicialista (además del presidente). En cantidad de legisladores sigue la bancada de Macri, que debe nombrar un auditor propio y finalmente el Frente Grande -el partido de Ibarra- con cuatro legisladores, tendrá también un auditor. Así Ibarra pierde uno, que gana Macri.
• Reclamo
El peronismo reconocía ayer el reclamo de la bancada macrista y estaría dispuesto a votar por ese lugar -que a su vez genera nombramiento de un equipo ad hoc- para el nuevo bloque.
La otra sorpresa es que Macri podría también reclamar por uno de los tres puestos de directores del Banco Ciudad que quedaron vacantes. Dos corresponden a radicales que se vieron obligados a renunciar por supuestas irregularidades durante la vigencia del «corralito». El tercer lugar lo ocupa Diego Santilli, pero como asumió una banca en el Congreso lo hace ad honoren a la espera de quien lo reemplace para no perjudicar el quórum.
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