Parece que Mauricio Macri se reencontró, al fin, con su origen bonaerense. Luego de lanzar su partido Compromiso para el Cambio salió de ronda por el conurbano, gira que hoy lo llevará a La Matanza, destino inevitable para cualquiera que aspire a recaudar votos en Buenos Aires.
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Será la segunda visita del presidente de Boca a ese distrito en menos de una semana: el viernes pasado recorrió las aulas de la universidad matancera y cruzó palmaditas y comentarios con los estudiantes. Hoy, pensando en otro mercado electoral, se animará a las calles de San Justo.
Por estos días, la agenda de Macri está saturada de citas o encuentros relacionados con la provincia que controla Eduardo Duhalde. Si no son visitas a los municipios, son tenidas con dirigentes bonaerenses como el que tuvo, días atrás, en el hotel Alvear con Juan José Alvarez.
«Juanjo» es un viejo conocido del ex candidato porteño, según dicen los allegados del empresario para desvincular ese encuentro de las charlas que el empresario suele mantener con Eduardo Duhalde.
Cierta o no esa explicación, en las últimas semanas Macri se dedicó casi compulsivamente a conversar con bonaerenses. De hecho, el martes se trasladó a San Isidro, dominio de Gustavo Posse, radical disidente que anima una alianza transversal pero de centroderecha, por un andarivel distinto del de Ricardo López Murphy y Elisa Carrió.
Semanas atrás, también se apersonó silenciosamente en la comarca de Duhalde, Lomas de Zamora. Llegó hasta allí de la mano del diputado nacional, y yerno del ex presidente, Gustavo Ferri y se sentó en la mesa con el intendente y ex titular de Loterías, Jorge Rossi.
Por esos días, también se citó con otros interlocutores: por caso, Gilberto Alegre, cacique de General Villegas, socio estratégico de Felipe Solá en la nunca declarada interna del PJ bonaerense. También animó un asado en Carlos Tejedor, junto al alcance local, Emilio Monzó.
A pesar de que recién hacia fin de este año Macri definirá en qué boleta, con qué partido y en qué territorio competirá en las próximas elecciones, su desembarco en la provincia de Buenos Aires es un movimiento premeditado con dos propósitos puntuales:
• Hacer base en la provincia, el otro distrito ( además del porteño) donde la ley le permite ser candidato, pensando en un megafrente como el que ensayó en la Capital Federal: juntando peronistas, sectores de centro, radicales e independientes.
• Profundizar el proceso de instalación en las provincias -en el último tiempo salió de gira por varias: Corrientes y Mendoza, entre otras-para apartarse del perfil netamente porteño y cimentar una figura de impacto nacional. En ese trámite, Buenos Aires es un escalón esencial.
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