Macri y su psicología del poder: fuego cruzado en Cambiemos

Política

Deslizó que no será candidato en las elecciones legislativas del año próximo. "Nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegué en mi ala más política, con filoperonistas tanto en la Cámara de Diputados y los gobernadores", se quejó el expresidente.

Los exegetas del expresidente hablan de la psicología del poder. Mauricio Macri arremete contra todo aquel que considera su empleado. Encorsetado en la visión empresaria de la política, hizo mención a la actual gestión de Horacio Rodríguez Larreta como la primera vez que no está bajo su paraguas. Y se lamentó de haber delegado durante su mandato en Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, a quienes definió como “filoperonistas”, las negociaciones con la oposición. Fuego cruzado al que Macri apela para retener el voto duro antiperonista a pesar de haber deslizado que el próximo año no será candidato en las elecciones legislativas.

“Hay que acostumbrarse a este Macri. No sabemos si va a ser candidato pero va a negociar y tener poder de veto en el armado de listas, como Cristina”, explicó a Ámbito una paloma de Juntos por el Cambio. En esa línea decodifican el fuego amigo que el expresidente disparó sobre Frigerio y Monzó. El exministro del Interior fue el primero en instalar el nuevo liderazgo horizontal en la coalición opositora. El extitular de la Cámara de Diputados directamente había pedido la jubilación de Macri y Cristina para renovar la política.

El fuego cruzado sobre Frigerio y Monzó, el ala política “filoperonista” de su gobierno, fue una nueva ofensiva contra el sector moderado de Juntos por el Cambio que busca liderar Rodríguez Larreta. Tanto el exministro del Interior como el extitular de la Cámara de Diputados durante la presidencia macrista se reconvirtieron en ejes políticos de un armado de centro para el jefe de Gobierno porteño. Y salieron a contestarle al exjefe de Estado a través del diputado nacional Sebastián García de Luca con un objetivo claro: Marcos Peña. “La gestión y la estrategia política se definía en la Jefatura de Gabinete, sus ojos y oídos como Macri definió. No éramos nosotros quienes tomábamos esas decisiones, si participábamos desde nuestro rol lógico al que le dedicamos nuestra vida completa”, fue la defensa que ensayaron Frigerio y Monzó vía García de Luca.

Macri había reaparecido en un canal de cable de noticias donde argumentó haber dejado la negociación política durante su Gobierno en el ala “filoperonista” de su espacio. “Nunca debí haber delegado la negociación política y yo la delegué en mi ala más política, con filoperonistas tanto en la Cámara de Diputados y los gobernadores”, fue la acusación tácita de Macri que activó el fuego cruzado en Cambiemos. En un comunicado, García de Luca aseguró que gracias a Frigerio y Monzó se pudo “construir gobernabilidad” en los cuatro años de gestión de Cambiemos y recordó que “sancionamos el Consenso Fiscal, la actualización el Fondo del Conurbano, reformas institucionales, hicimos obras transparentes en todo el país sin importar de que partido político eran y reconstruimos el federalismo luego de que muchos gobiernos nacionales asfixiaran a las provincias con el látigo y la chequera. Todas estas decisiones fueron avaladas por el Presidente en su momento”.

“No es excusa, debería haber puesto el foco ahí porque se jugaba mucho con el poder convencer y nosotros nunca llegamos a los acuerdos que necesitábamos para transformar a la Argentina”, agregó Macri, que así pareció responsabilizar a Monzó y Frigerio la falta de gestión. El grupo comenzó un alejamiento de Macri y del PRO apenas concluyó la gestión para acercarse al área de los “moderados”, que encabezan Larreta; la exgobernadora María Eugenia Vidal y el senador radical Martín Lousteau. En realidad, las diferencias del sector de los “filoperonistas” con Macri comenzaron a escalar públicamente hace un mes, cuando Monzó opinó que “Cristina (Kirchner) y (Mauricio) Macri tienen que ser una etapa terminada” para así “parir una nueva conducción” opositora conformada por dirigentes moderados, que incluya peronistas y otras fuerzas, en un claro desafío a la coalición.

El intendente de Vicente López, Jorge Macri -primo del exmandatario y jefe del PRO bonaerense- le respondió ese mismo día y consideró que Monzó “tiene desde hace tiempo la voluntad de generar conflicto y dividir” a Juntos por el Cambio. “Yo no siento que Emilio Monzó sea parte de nuestro espacio político”, le reprochó finalmente Jorge Macri, que dejó al descubierto que el PRO ya no es el paraguas bajo el que se agrupa este sector.

Sin compartir esa mirada y seguros de que el daño en el vínculo no tiene vuelta atrás, la pata peronista aprovechó para pasar lista a lo que considera sus logros.

“Gracias a Monzó y Frigerio logramos tener las leyes más importantes y construir gobernabilidad durante los cuatro años de gobierno con enorme minoría legislativa y estructura política”, dijo De Luca en un comunicado. El diputado acotó que “también Rogelio y Emilio lograron convencer a (Miguel Ángel) Pichetto para que sea el compañero de fórmula en la última elección”.

“Por último, logramos tener todos los presupuestos votados por 2/3 del Congreso y el último con equilibrio fiscal primario en pleno proceso electoral y crisis mediante. Otro logro obtenido mediante el diálogo y la búsqueda de consensos. Durante meses tuvimos negociaciones incansables, horas de trabajo con ministros, senadores y diputados del oficialismo- oposición y siempre junto a los gobernadores, para obtener ese resultado tan positivo que el mismo Presidente elogió en su momento a Rogelio y a Emilio. Nunca apelamos a la grieta como especulación electoral, siempre buscamos el diálogo, consensos y buscar acuerdos. Así lo seguiremos haciendo porque fuimos y somos coherentes y responsables”, concluyó García de Luca.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario