5 de septiembre 2002 - 00:00

Más obispos contra el polémico Caselli

Con olfato para la pelea, el obispo católico Jorge Casaretto reapareció ayer en ciudad de El Vaticano para lanzar una campaña en defensa del embajador argentino ante la Santa Sede, Vicente Espeche Gil, cuya destitución intenta desde enero pasado la dupla Carlos Ruckauf-Esteban Caselli.

«Es gran embajador que está aquí en Roma solamente para servir al país y servir a la Iglesia»
, sancionó el obispo de San Isidro y gerente de la mesa del Diálogo Argentino desde la propia sede diplomática. Espeche Gil sufrió esta semana una querella de Caselli por presuntos dichos del embajador a la periodista Olga Wornat que ésta incluyó en un libro sobre la Iglesia argentina. El diplomático aparece en ese libro dando el testimonio de opiniones muy críticas de cardenales de El Vaticano sobre la actuación de Caselli como representante argentino ante el Papado durante el gobierno de Carlos Menem.

Como Espeche Gil eludió una carta documento en la cual el polémico Caselli lo intimó a que confirmase o desmintiese esas afirmaciones, desde la oficina que ocupa en la Secretaría de Culto le inició una querella por calumnias e injurias.

Esta fue una de las muchas batallas que enfrentaron a Caselli con Espeche Gil desde que éste fue designado en el cargo por Fernando de la Rúa. Bajo el gobierno aliancista esa puja le costó a Caselli perder el cargo de embajador que quiso conservar para mantener el tratamiento protocolar que sí logró mantener su adversario interno Diego Guelar cuando los dos eran funcionarios en la gobernación de Buenos Aires de Ruckauf.

Cuando asumió Eduardo Duhalde en enero pasado, Caselli promovió la destitución de Espeche Gil y su reemplazo por Antonio Cafiero, hoy senador nacional en la banca que cedió Duhalde. Este desplazamiento de Cafiero -resistido airosamente por el veterano legislador-buscó despejar esa banca para que eventualmente la ocupase Ruckauf cuando termine el gobierno.

Casaretto aprovechó para romper esta lanza en favor de Espeche la visita que hizo a Roma junto a otros obispos argentinos para visitar el Papa y, además, defender los magros frutos de la mesa del Diálogo Argentina. Esa iniciativa -se defendió Casaretto-contribuyó a generar «cierta paz social» en el país. Lo acompañaron los obispos de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone; y de Río Cuarto, Artemio Staffolani.

Casaretto
insistió en que el país necesita un cambio «que si no lo hacen los gobernantes, lo hará el pueblo, en esta Argentina que necesita un proceso de conversión muy fuerte».

Dejá tu comentario

Te puede interesar