3 de marzo 2006 - 00:00

Más pases

Entre la ironía y la crueldad, Néstor Kirchner admitió en su despacho a uno de los jefes de campaña de Chiche Duhalde para mostrarlo como ejemplo de ex duhaldista que deja a su antiguo jefe. Fue para usarlo como ariete contra quienes le critican que capture votos a cambio de promesas de obras. Fiel al estilo de redoblar el defecto que sus adversarios le reprochan, mostró a bonaerenses que trabajaron contra la candidatura de su esposa Cristina sonriendo al entregar su última convicción cuando escuchaban cómo derramaba anuncios de viviendas y otros emprendimientos para un municipio. El caso le sirvió para castigar al jefe radical Roberto Iglesias recordándole el fantasma de otra compra de votos bajo un gobierno de la UCR.

Néstor Kirchner también premió el pase al oficialismo del ex duhaldista Julián Domínguez (izq.), ex jefe de campaña de Chiche Duhalde, invitándolo a su despacho junto al intendente de Chacabuco, Darío Golía, y al ministro Ginés González García.
Néstor Kirchner también premió el pase al oficialismo del ex duhaldista Julián Domínguez (izq.), ex jefe de campaña de Chiche Duhalde, invitándolo a su despacho junto al intendente de Chacabuco, Darío Golía, y al ministro Ginés González García.
El discurso del Presidente de ayer con vecinos del municipio de Chacabuco, pero transmitido a todo el país, es un llamador irresistible para los dirigentes del peronismo (y de fuera) en busca de autor.

Cargado de entrelíneas, la pieza mostró toda la góndola de las ofertas que Néstor Kirchner tiene para dar a cambio de las adhesiones que lo ayuden en los dos años que le quedan de gobierno. Veamos:

• Primero, la dedicatoria: «Julián (que) también es intendente, con todo lo que está trabajando»; «Nunca me voy a olvidar el cariño, el afecto, el respeto con que me recibieron Darío, Julián». Julián, que es intendente por lo que trabaja»; «Darío, ésta es tu casa, Julián también, vengan y hagamos todas las cosas que podamos hacer». La persona a quien dedicó ayer su discurso el Presidente es Julián Domínguez, diputado provincial y comisario político del bloque PJ en la Legislatura de La Plata. Fue junto a Juan José Alvarez uno de los jefes de campaña de la fórmula Chiche Duhalde-José María Díaz Bancalari -responsable del interior de Buenos Aires tiene una vieja identificación con Eduardo Duhalde, de quien fue vicejefe de Gabinete y secretario de Defensay Carlos Ruckauf, a quien acompañó como ministro provincial de Obras Públicas. A partir del 10 de diciembre preside el bloque PJ en La Plata que pelea la representación del peronismo con el bloque kirchnerista Frente para la Victoria pero alzando banderas de adhesión al Presidente.

• Ese giro, que se anticipó al que daría José María Díaz Bancalari en el Congreso Nacional y que hace estallar en estas horas el bloque federal de los ex duhaldistas, se hizo en nombre de uno de los proyectos que alienta la Casa de Gobierno, aun con la tolerancia del Presidente: «Aníbal Fernández gobernador». Aunque Kirchner ha habilitado también a quienes sostienen la nominación de, respectivamente, Alberto Balestrini y Florencio Randazzo, que el Presidente lo premiase a Julián Domínguez con las flores de ayer es un dato central: no estaba en la Casa de Gobierno ni Felipe Solá ni su gabinete (salvo un funcionario del área Vivienda). Julián Domínguez se había dado el lujo de ausentarse el miércoles de la sesión inaugural, presidida por Solá, de la Legislatura de La Plata. «Tenía que filmar un video para la fiesta de 15 años de mi hija», bromeaba ayer en Casa de Gobierno ante quienes querían sacar alguna suspicacia de esa ausencia a la hora de escuchar el discurso de Solá, hasta ahora el principal respaldo de la precandidatura de su ministro de Gobierno Randazzo.


• Ayuda

• Este grupo de neokirchneristas confía en que algunas trizaduras en la relación del Presidente con Solá pueden ayudarlos en su ascenso al purgatorio. Creen que el gobernador debe mantener, para seguir en el centro del escenario, conflictos de mediana intensidad que le aseguren el apoyo de Kirchner. Pese a tener 31 diputados esa bancada no ha dialogado aún con Solá alguna paz legislativa; por eso ese grupo que conduce Juan Garivoto y que integran entre otros Osvaldo Mércuri y Carlos Catterbetti, celebraban ayer el homenaje de Kirchner a «Julián» en el Salón Blanco.

• El de ayer fue el primer acto dedicado con nombre y apellido por Kirchner al lote de los duhaldistas que se suben al oficialismo al amparo de una sospecha que crece día a día entre los ex seguidores del silente Duhalde: ¿no hay un pacto no escrito de transferencia de fuerzas entre éste y Kirchner? Por más que Duhalde haya señalado como sus herederos al grupo El General (Eduardo Camaño, Juan José Alvarez, Francisco de Narváez, Jorge Sarghini) ¿cómo explicar que desde la Casa de Gobierno nunca hayan movido alguna carpeta, algún decreto, alguna campaña de prensa para arrinconarlo al ex presidente? Sólo se entiende, creen en el peronismo en tránsito, si hay un acuerdo no escrito para cuya comprensión hay que saber leer los labios.


• El homenaje de Kirchner a «Julián», cuyos empleos con Duhalde y Ruckauf, especialmente la campaña contra Cristina de Kirchner el año pasado lo hubieran condenado al infierno, conmovió ayer porque lo usó el gobierno para atacar a quienes dicen -como el radical Roberto Iglesias- que el gobierno compra votos (ver nota aparte). Con esa sutil crueldad que emplea el Presidente para deslegitimar a sus adversarios, usó a «Julián» para negar esas acusaciones del jefe de la UCR. Justificó la entrega de obras a quienes se le quieren acercar y puso a «Julián» en la lista de otros amigos que ha ganado el gobierno, como el intendente radical de San Isidro Gustavo Posse. «Me gusta cuando voy a Junín con Meoni o con el intendente de Leandro Alem o con Posse a San Isidro, o a Tandil, porque veo que más allá de que si son partidos vecinales o lo que sea, son gente que está trabajando por su comunidad y mi obligación como Presidente es darles todo el apoyo y toda la fuerza».

Un último envión a los amigos que se acerquen al gobierno fue otra expresión cargada de entrelínas: «Qué importante también que la empresa que acaba de firmar los contratos sea de Chacabuco, bárbaro». Esto lo entienden pocos: para un intendente o un gobernador poder decidir quién será el adjudicatario de una obra es más importante que el dinero para hacerla. El círculo virtuoso se cierra si además se puede controlar la liquidación de ese gasto, algo en lo cual también se prueba el poder que tienen los funcionarios.

• Con «Julián» allá en lo alto, el Presidente lanzó otros mensajes: el más importante, que estos duhaldistas que se pasan tiene más pasado que futuro, que le pertenece a otra generación, la de Darío Golía, sucesor de Domínguez en la intendencia de Chacabuco. «Estántodos acompañando a su intendente, al intendente joven, fuerte, decidido, que le toca este tiempo. Eso es muy bueno y les puedo asegurar que es un gran luchador». Y agregó una frase que repetía Duhalde: «¡Qué lindo es ser intendente!», y recordó cuando lo era de Río Gallegos y ya mortificaba a su esposa Cristina: «Yo la volvía loca a Cristina, porque salía a andar en el auto, veía un bache y llamaba al corralón». Mi gobierno, se ufanaba el estadista de Alejandro Korn, es un gobierno de intendentes.

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