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El encuentro entre De la Sota y Carlos Ruckauf el fin de semana en Córdoba fue para muchos dirigentes peronistas «buscar una foto» que los muestre juntos y marcar claramente la existencia de dos polos internos, uno en manos de Carlos Menem y el Consejo Nacional del PJ; y el otro, todavía en construcción, el de los gobernadores de las llamadas «provincias grandes».
Sin embargo la historia que dio origen al encuentro cordobés tuvo otro trámite, menos político y más turístico, aunque resulte tangente con la campaña que viene desplegando Ruckauf. En uno de los periódicos encuentros que los tuvo de protagonistas en la Capital Federal, en las convocatorias al CFI, Ruckauf le manifestó a De la Sota: «Che, Gallego, me gustaría ir a Cosquín, y vos podrías venir a un asado que voy a hacer en Villa Gesell en enero». El envite fue aceptado pero el mandatario cordobés se mancó. No pudo viajar a la costa hace poco más de diez días por la fractura que sufrió en un pie. Pero quedó firme la invita ción para que Ruckauf viajara a Córdoba y estuviera en el Festival de Cosquín el sábado por la noche, junto a su mujer María Isabel Zapatero. El encuentro entre ambos y el mar quedó postergado para febrero, dicen que posiblemente en Mar del Plata.
Quizás fue por esto que, cuidadosos de las formas, tanto De la Sota -que invitó al bonaerense a visitarlo-, como Ruckauf pidieron que la reunión entre ambos «no se interprete como la conformación de un eje político» con vistas a las elecciones presidenciales de 2003.
Para Reutemann los presidenciables del PJ, además de Ruckauf y De la Sota, pueden ser como Rubén Marín, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero y Néstor Kirchner. Para la gente del salteño Romero, el encuentro cordobés se trata de reuniones «normales». Afirman en respaldo del aserto que «así como nosotros nos reunimos regional-mente, ellos también lo pueden hacer». Claro, siempre que no se esté resolviendo temas que afecte sus intereses políticos. «Nosotros confiamos en 'el Gallego'», dijo ayer uno de ellos al ser consultado.
Ruckauf desde Córdoba aseguró que «todavía no hay nada definido en cuanto a las candidaturas» y De la Sota volvió a reiterar que no se siente candidato para las próximas elecciones presidenciales, lejanas aún en el año 2003. Con mucho margen para la maniobra política, las negativas del mandatario cordobés -dirigidas a su frente interno local-, no son creídas por la dirigencia peronista.
Afirman que maneja sus propios tiempos y cuando llegue el momento se definirá atendiendo a la evaluación que haga de la realidad política, «tanto interna como general», confesó anoche una fuente ruckaufista.



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