22 de enero 2001 - 00:00

Menem decoró el escenario

«Esta reunión no tiene carácter de un eje político Ruckauf-De la Sota», indicaron los gobernadores de Córdoba y Buenos Aires al término de la reunión realizada en la residencia personal de José Manuel de la Sota, ubicada en el barrio Villa del Lago, en la cordobesa estación veraniega de Carlos Paz.

Ese «fair-play» que exhibieron ambos se correspondió con la respuesta de De la Sota sobre el sentido de los carteles que fueron puestos en los alrededores de su residencia donde se pide el regreso de Carlos Menem. El cordobés buscó minimizar el tema. « Esto forma parte del juego político. En buena hora que así sea, porque somos un partido democrático y mientras no haya agresiones de tipo personal no hay ningún problema», afirmó. Para algunos se trató de una casualidad. Junto a la presencia del ex secretario general de la Casa Rosada, Alberto Kohan, en Carlos Paz aparecieron carteles con las leyendas «Menem 2003» y «Menem Volvé».

Ausencia

De las tres provincias grandes gobernadas por el justicialismo -Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe-, estuvo ausente Carlos Alberto Reutemann, con quien aseguran que se reunirán con la excusa de firmar un acuerdo que beneficiará a la industria láctea. Sin embargo, el santafesino, que ya regresó de los Estados Unidos donde lo operaron y le hicieron un injerto en la columna vertebral, hizo declaraciones que para muchos sonaron a una declaración de guerra.

Fue cuando en un reportaje el «Lole» Reutemann pareció echar un manto de dudas sobre el origen de los fondos utilizados por Ruckauf, para financiar su campaña proselitista y competir en las próximas elecciones presidenciales de 2003. «Ruckauf tiene una estrategia importante. No sé cómo lo hace ni de dónde obtiene los recursos para pagarlo, pero lo hace muy bien. Tal vez sea porque es gobernador de la provincia de Buenos Aires y, al estar tan cerca de la Capital Federal, tiene más acceso a los medios», afirmó Reutemann.

Dos polos

El encuentro entre De la Sota y Carlos Ruckauf el fin de semana en Córdoba fue para muchos dirigentes peronistas «buscar una foto» que los muestre juntos y marcar claramente la existencia de dos polos internos, uno en manos de Carlos Menem y el Consejo Nacional del PJ; y el otro, todavía en construcción, el de los gobernadores de las llamadas «provincias grandes».

Sin embargo la historia que dio origen al encuentro cordobés tuvo otro trámite, menos político y más turístico, aunque resulte tangente con la campaña que viene desplegando Ruckauf. En uno de los periódicos encuentros que los tuvo de protagonistas en la Capital Federal, en las convocatorias al CFI, Ruckauf le manifestó a De la Sota: «Che, Gallego, me gustaría ir a Cosquín, y vos podrías venir a un asado que voy a hacer en Villa Gesell en enero». El envite fue aceptado pero el mandatario cordobés se mancó. No pudo viajar a la costa hace poco más de diez días por la fractura que sufrió en un pie. Pero quedó firme la invita ción para que Ruckauf viajara a Córdoba y estuviera en el Festival de Cosquín el sábado por la noche, junto a su mujer María Isabel Zapatero. El encuentro entre ambos y el mar quedó postergado para febrero, dicen que posiblemente en Mar del Plata.

Quizás fue por esto que, cuidadosos de las formas, tanto De la Sota -que invitó al bonaerense a visitarlo-, como Ruckauf pidieron que la reunión entre ambos «no se interprete como la conformación de un eje político» con vistas a las elecciones presidenciales de 2003.

Para Reutemann los presidenciables del PJ, además de Ruckauf y De la Sota, pueden ser como Rubén Marín, Ramón Puerta, Juan Carlos Romero y Néstor Kirchner. Para la gente del salteño Romero, el encuentro cordobés se trata de reuniones «normales». Afirman en respaldo del aserto que «así como nosotros nos reunimos regional-mente, ellos también lo pueden hacer». Claro, siempre que no se esté resolviendo temas que afecte sus intereses políticos. «Nosotros confiamos en 'el Gallego'», dijo ayer uno de ellos al ser consultado.

Ruckauf desde Córdoba aseguró que «todavía no hay nada definido en cuanto a las candidaturas» y De la Sota volvió a reiterar que no se siente candidato para las próximas elecciones presidenciales, lejanas aún en el año 2003. Con mucho margen para la maniobra política, las negativas del mandatario cordobés -dirigidas a su frente interno local-, no son creídas por la dirigencia peronista.

Afirman que maneja sus propios tiempos y cuando llegue el momento se definirá atendiendo a la evaluación que haga de la realidad política, «tanto interna como general», confesó anoche una fuente ruckaufista.

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