10 de abril 2003 - 00:00

Menem oyó a todos y confirmó el cierre de campaña en River

Carlos Menem habló ayer en una reunión con los integrantes del Consejo Interuniversitario Nacional. A su izquierda, Alberto Kohan y el ex jefe de Gabinete Jorge Rodríguez.
Carlos Menem habló ayer en una reunión con los integrantes del Consejo Interuniversitario Nacional. A su izquierda, Alberto Kohan y el ex jefe de Gabinete Jorge Rodríguez.
Carlos Menem confirmó anoche el cierre de campaña en la cancha de River Plate el próximo 24 de abril, cuando también Ricardo López Murphy quiere hacer lo propio pero en el estadio de Boca Juniors (ver nota aparte).

Esa confirmación la transmitió Alberto Kohan, responsable de los actos del PJ menemista al término de una reunión del riojano con su compañero de fórmula, en el hotel Presidente de la Capital Federal. El dato importa porque brinda una visión entre visillos de una batalla como ha habido pocas en violencia dentro de los cuarteles menemistas que comenzó hace una semana y que deja heridos de diversa índole. Esta vez ganó el ala Kohan, que se impuso como ocurre siempre cuando se trata de la organización de actos frente al sector de Eduardo Menem. Aquí un parte de ese triunfo pasajero:

• El viernes por la mañana, Menem recibió el primer informe del acto de Néstor Kirchner en River: la mitad de la gente esperada, embotellamiento de tránsito en toda la zona, raid de delincuentes, carteristas y mangueros en toda la zona de Núñez, efecto negativo del gesticulante Kirchner por la TV, que además tomó imágenes cerca de las 23, cuando el público ya se iba a dormir. Esas lindezas las confirmó el testimonio de las seis cámaras ocultas que el menemismo logró hacer entrar en el estadio para registrar incidentes y manipulaciones innobles del espíritu republicano.

• Ese informe trabajó todo el fin de semana y hasta el lunes sobre el seso del candidato, alineando a todo el sector Bauzá contra la idea de hacer el acto. Menemistas conspicuos como Antonio Cassia, Alberto Pierri y, desde afuera, Luis Patti, desaconsejaron la realización. « Con un acto a dos días ganamos un punto, pero si nos tiran un muerto perdemos cinco puntos. ¿A qué arriesgar la victoria?» ( Bauzá). « Un acto en día de semana hay que empezar a llevar gente a las 2 de la tarde. ¿Qué hacemos con la gente que tiene una changa? Además se necesitan 4 mil micros para llenar River y no hay en Buenos Aires esa cantidad. Se lo dije a Catterbetti que organizó el acto de Kirchner, no me hizo caso y así le fue» ( Pierri). « Desde ya que mi gente no va a ese acto, pueden haber provocaciones incontrolables. No me hago responsable» ( Patti).

• Clave


• El ala Kohan, a través del encargado operativo de los actos, Antonio Ricillo, se alió a Juan Carlos Romero y su principal operador, Angel Torres, con argumentos que el presidente escuchó en la noche del lunes (reunión con Ricillo en el hotel Presidente), ayer por la mañana (en cumbre con Kohan, Ricillo y Bauzá) y, finalmente, en la tarde de ayer (a solas con Romero). Kohan le dijo al presidente que el acto de River iba a tener el triple de gente que Kirchner. La clave es que la producción de la cantante Shakira le dona a la campaña de Menem el piso especial que permite que haya público sobre el campo. «Con eso juntamos cerca de 90 mil personas», dijo Ricillo ante un Menem que saboreaba la cifra.

• El riojano había estado en la noche del martes en la presentación de un libro de Jorge Castro en la cual había sido asaltado por movileros de programas humorísticos. «¿Viste, Carlos?, por eso no hay que hacer River», le decía Cassia al malhumorado Menem en el auto cuando regresaban al hotel Presidente. «A veces hay que aguantar esas cosas, pero lo de River lo decidimos mañana.» Ayer, en efecto, se enfrentaron cara a cara Bauzá y Kohan ante Menem. El mendocino volvió sobre la idea de que hay que resguardar un triunfo que ya se logró y no arriesgarlo con aventuras. Ricillo, impaciente, mortificó al mesurado Bauzá con dardos como éste: «¿Acaso quienes no quieren River son los que decían que Menem debía ser candidato a vice de Cafiero o que esta campaña se ganaba desde un teatro y diez cámaras de TV?».

Menem reservó el final para una cita a solas ayer por la tarde con Romero, antes de una cumbre del salteño con dirigentes de las 6-2 de todo el país. Repasaron las opiniones, se enojaron más con Bauzá por haberse atrevido a operarles el asunto en la prensa amiga de ayer. Los organizadores, resumió Menem, aseguran que se puede hacer un acto normal. A Pierri, dijo Menem, lo arreglo concurriendo el martes a su acto de campaña a gobernador en el Luna Park. «Voy con vos», alardeó Romero. Se escuchó también que es posible no interrumpir el tránsito en la zona de Núñez y que se puede habilitar en terrenos del ferrocarril un playón para estacionar los colectivos que traigan a la gente. ¿Es imaginable que el duhaldismo meta una mano negra para provocar incidentes? fue la duda recurrente de esa mesa. Romero aseguró que es posible organizar un acto sin incidentes. Que es posible que un electorado independiente no se sienta llamado por los actos masivos, pero que la militancia se fija en esos mitines para medir el poder de convocatoria. En una elección que es la primera en la historia donde se elige sólo presidente esa movilización de la militancia parece imprescindible, etcétera.

Y, finalmente, lo único que en este punto de una campaña puede volcar la decisión: la dichosa cábala. «Siempre cerré en River. ¿Para qué cambiar si sin cambiar ellos han llegado hasta acá?»

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