19 de enero 2001 - 00:00

Menem, a un paso de su foto con Bush junior, mañana

«Shake your bottom», le ordenó anoche Ricky Martin a George W. Bush. Quien a partir del sábado será el nuevo presidente de los Estados Unidos se movió sobre el escenario del Lincoln Memorial, en Washington, y dio así por inaugurados los festejos de su asunción. Más protocolares, las fiestas principales se multiplicarán el sábado por la noche en los principales salones de la capital de los Estados Unidos.

El resplandor de aquellas galas llegará hasta Buenos Aires pero transformado en política. Carlos Menem consiguió ubicarse entre los invitados de uno de los bailes más importantes y obligó a la Cancillería a anunciar que «se está gestando una reunión entre Bush y Fernando de la Rúa», como anunció ayer Adalberto Rodríguez Giavarini.

Acompañado por su novia, Cecilia Bolocco, el riojano estará en la celebración organizada por los estados de Texas y Wyoming, en el Convention Center. Se sentará a la mesa de sus anfitriones inmediatos, Katherine Harris, quien será la encargada de la agenda latinoamericana de la Casa Blanca, y Patricio Lombardi, quien viene de desempe-ñarse al lado de la Harris en la administración de Florida. La reunión comenzará a partir de las 19 y Menem conseguirá allí el trofeo que fue a buscar: una foto con el nuevo presidente, quien prometió pasar por ese baile una vez que abandone la fiesta oficial de la Casa Blanca. No es para menos, Texas es su estado y Wyoming el de su vice, Richard Cheney.

Comitiva

Junto a Menem viajaron también Claudio Sebastiani, Ana María Mosso, Lelia Chaya y Martha Alarcia. Alberto Kohan, a quien también se suponía en una de las mesas esa noche, decidió regresar al país (le atribuyeron una discusión dura con su jefe en Miami). Si aquel cuarteto de legisladores peregrinó al lado de Menem para los festejos, otros peronistas pasearán por Washington con tarjetas de invitados en la mano. La cordobesa Beatriz Raijer, por ejemplo, está por estos días participando de uno de los clásicos «cursos de inmersión» en los que se enseña a dirigentes latinoamericanos las características principales del país, un poco más que lo que aparece en el Almanaque Mundial. Jorge Domínguez, por su parte, llegó a los Estados Unidos invitado por William Cohen, el secretario de Defensa saliente. Otras figuras de la Argentina, en cambio, parecen ajenas al cambio de mando norteamericano: sin ir más lejos, Diego Guelar. Ex embajador en Washington, Guelar circula ahora desde una fundación llamada Luis María Drago (a pesar de las semblanzas que hizo de este diplomático el ex gobernador bonaerense Carlos D'Amico) como canciller de Carlos Ruckauf. Pero, cuando todo se resuelve en Estados Unidos, él prefirió quedarse en Rio de Janeiro. Seguramente no se quiso perder Rock in Rio.

La noche del sábado promete ser interminable para Menem. Después de la fiesta en el Convention Center se dirigirá a la que se realizará en la sede de la OEA. Menem ya figuraba anoche encabezando la lista de VIP de América en el protocolo de esa fiesta, a la que asistirán también el gobernador de Rio de Janeiro (Brasil) y el de Veracruz (México).

Atracción

Esa recepción está organizada por el denominado «transition team» y la encargada de atender a los amigos de la familia Bush, como Menem, es Beverly Shea. Sin embargo, el personaje que más atraerá la atención de Menem esa noche será, sin duda, Bob Zoelick: es el próximo secretario de Comercio Exterior, el hombre que tendrá en sus manos la negociación del ALCA, que Bush pretende acelerar a partir de la Cumbre de las Américas que se realizará en Quebec.

Pero la actividad de Menem no se agotará en las ceremonias de la asunción. Estará también en lo de Ivone Baki, la embajadora de Ecuador, cuya casa fue elegida por el cuerpo diplomático para bailar salsa y comer delicias árabes. Allí también se dirigirá Peter Romero: es el subsecretario para Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado y lo seguirá siendo por lo menos hasta la reunión de Quebec, en abril. Así al menos se lo informó el futuro canciller, Colin Powell, a su colega Adalberto Rodríguez Giavarini en una carta reciente.

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