19 de febrero 2003 - 00:00

Menem unió a Kirchner-R. Saá contra él

Carlos Menem avanzó ayer una casilla más en su táctica de polarizar la oferta peronista para el 27 de abril entre él y el resto de los candidatos autorizados del PJ. Fue en el sordo debate de sus apoderados contra los de Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner en el despacho de la jueza María Servini de Cubría, donde se discutió sobre el uso de la palabra «peronista» en el nombre del frente que respalda la fórmula Menem-R omero, y de los símbolos que identifican al justicialismo.

La reunión la promovió Servini para cumplir con la ley de los partidos políticos, que obliga a una audiencia pública cada vez que se anota un nuevo partido o una nueva alianza. La sesión se agotó, más que en impugnaciones jurídicas o técnicas, en un debate político, en el cual el apoderado de la fórmula Menem-Romero, el salteño Luis Giacosa, reclamó la exclusividad en el uso de la palabra «peronista» y los símbolos registrados por el Partido Justicialista (perfiles de Juan y Eva Perón, escudo partidario, manito con la «V» y la «P» de Perón Vuelve).

El argumento del delegado menemista, que fue acompañado por CésarArias y varios abogados, fue simple: el Frente Peronista de Menem-Romero se anotó antes que ningún otro. Por eso sólo se le debe conceder la exclusividad en el uso de la alusión a Perón y de esos emblemas partidarios a partir del latinajo jurídico «Prior in tempore potior in jure» que se podría traducir en criollo como «el que canta primero canta dos veces».

Con este gesto, el menemismo forzó la unidad de sus adversarios Kirchner y Rodríguez Saá, reclamando una prioridad que hubiera tenido si le hubiesen permitido ganar la interna del PJ, que el duhaldismo frustró. Una respuesta lógica a esa decisión del oficialismo, que buscó con esa suspensión, más que una proscripción de Menem, que Kirchner y Rodríguez Saá puedan usar símbolos del PJ como si ellos hubieran ganado la interna.

Escuchado que fue esto, el representante del duhaldismo, es decir del principal respaldo de Néstor Kirchner, reclamó la validez del dictamen del congreso de Lanús del 24 de enero, según el cual los candidatos autorizados son tres y los símbolos los pueden usar Menem, Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá.

El no menemismo venía de un ensayo previo a la audiencia, una reunión de la junta electoral, que preside el chaqueño Rafael González, en la sede partidaria de la calle Matheu, para discutir lo mismo pero en familia. Sólo fueron los delegados de Kirchner y Rodríguez Saá y el duhaldista apoderado del PJ, Jorge Landau; el menemista Giacosa se ausentó con aviso.

Dejó abierta la posibilidad de que, una vez que se presenten las alianzas el 25 de febrero y se muestren los proyectos de boleta que irán a las urnas, los problemas que surjan por eventual confusión en el cuarto oscuro entre una propuesta y otra los deberá resolver la Justicia.

•Punto clave

Este es en realidad el punto por el cual Servini llamó también a esta conciliación. En la sentencia de la semana anterior por la cual avaló la peregrina idea de Duhalde de que el PJ autorice tres fórmulas presidenciales, advirtió sobre el daño que les causará este método a los afiliados al PJ y a los votantes en general por el parecido en las propuestas y los mensajes publicitarios. Subrayó, además, que no había apoderados de Kirchner (salvo que se lo considere a él, por ser duhaldista, un defensor del santacruceño, algo que no está claro) y que recién después del 25 de febrero se podrán discutir estos detalles.

Saltó, acto seguido, el adolfista
Carlos Sergnesse, que concurrió acompañado por el ex belicista Enrique Rodríguez, para reclamar que todos los candidatos autorizados puedan usar esos símbolos y que no se le conceda la exclusividad a Menem.

Los mismos argumentos los usaron en sus intervenciones
Rodríguez y el apoderado adolfista, Alfredo Reto. Este último incurrió en el traspié que esperaba Giacosa al mencionar el art. 16 de la ley de partidos políticos, que prohíbe menciones de personas en nombres de alianzas o formaciones políticas.

Giacosa aprovechó eso para atizarlo con la acusación de reflotar las medidas de los gobiernos posteriores a la Revolución Libertadora, que prohibieron la palabra «Perón» y sus derivados léxicos entre 1955 y 1972.

Los adolfistas hicieron lo imposible para sacarse de encima ese agravio que Giacosa llevaba preparado en un largo escrito que pidió se incorporase al acta que se levantó de la audiencia.

El más enfático fue Sergnesse en negar cualquier sospecha de gorilismo en la propuesta de su candidato. Salió a auxiliarlo el duhaldista Landau para recordar que
peronista es un concepto que les pertenece, como los símbolos partidarios, a todos los herederos de Perón, y que así lo ratificó el congreso de Lanús al darles permiso a todos los «autorizados» a usarlos el 27 de abril.

El «finale», melancólico porque nadie se movió de su posición, se animó con el clásico judicial de la PC que no funciona y de la impresora que demoró la firma del acta. En 72 horas, los fiscales deberán informar y, antes de 10 días, Servini deberá hacer salomónica justicia.

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