Menemismo refuerza control para evitar fraude electoral
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Menem y Adolfo Rodríguez Saá son cautivos de su discurso optimista y nunca podrían descender a ese recurso de perdedores que es denunciar un fraude. Pero ayer en la reunión que se hizo en las oficinas de Eduardo Bauzá con los responsables directos de controlar los comicios bajo el mando del ex ministro Julio César Aráoz, se analizó en serio la primera constancia de fraude que les ha llegado. Consiste en una intoxicación de los cuartos oscuros el 27 de abril con boletas truchas de la lista Menem-Romero con el objeto de promover una masiva impugnación del voto.
De ese total de fiscales, 35 mil pertenecen a la provincia de Buenos Aires, donde hubo un acuerdo final entre los delegados de Alberto Kohan y Alberto Pierri para colaborar en cada uno de los 143 distritos en que se divide la provincia. Como Kohan y Pierri están enfrentados de manera irreconciliable, fue imposible juntarlos; lo hicieron sus delegados que acordaron cómo se encargarán de controlar los comicios.
• Coordinación
Una tercera pata en esa tarea la aportarán los fiscales de Luis Patti que, según este acuerdo bonaerense, se encargarán de la elección en Escobar, Tigre, San Fernando, Pilar, Balcarce y algunos otros partidos donde el ex comisario tiene buena estructura. El resto de la provincia se la repartirán Kohan y Pierri.
Ese celo por cuidar el circuito de las boletas incluye también una vigilancia estrecha del escrutinio provisorio de la elección. Como se asume que es plausible una segunda vuelta electoral, la publicidad de los resultados en la noche del 27 de abril es vital para instalar el clima del ballottage. Nada peor para ese proceso que las presunciones de fraude. Para eso el menemismo ha organizado una «task force» de fiscales informáticos que conduce la ex senadora Liliana Gurdulich de Correa, que no sólo estudió ingeniería. También estuvo a cargo de los comicios cuando Menem era gobierno desde el Ministerio del Interior.
Gurdulich coordinará la presencia de los fiscales informáticos que han sido reclutados para vigilar los 45 centro de recepción de datos que tendrá la empresa privada encargada del escrutinio provisorio en todo el país. Esos fiscales son estudiantes o profesionales jóvenes en computación que deben controlar que los encargados de cargar los datos que se trasmiten desde las mesas electorales y desde allí a Buenos Aires sean fieles y no dejen espacio para declaraciones apresuradas de victoria o para las denuncias de fraude.




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