31 de marzo 2003 - 00:00

Menemismo refuerza control para evitar fraude electoral

El comando de campaña de Carlos Menem admitió ayer por primera vez que necesita prevenirse de un fraude electoral. Reservada esta denuncia hasta ahora sólo a Elisa Carrió, los candidatos del peronismo habían eludido la sola sombra de una sospecha. Néstor Kirchner es el oficialismo y por ello el candidato natural de esa acusación por ser el organizador de los comicios. Tan desanimado está que su esposa, Cristina Fernández, dejó abierta ayer la posibilidad de alguna trapisonda al castigar al principal adversario de su marido dentro del gobierno, Jorge Mat zkin. «Espero que Matzkin no influya en las elecciones. No sería demasiado irrazonable un escenario en el que a alguien no le gustara el resultado electoral y pudieran generarse hechos de violencia.» La señora de Kirchner, se sabe, expresa los manes de su esposo tanto que lleva adelante una campaña electoral presidencial propia sin ser candidata.

Menem
y Adolfo Rodríguez Saá son cautivos de su discurso optimista y nunca podrían descender a ese recurso de perdedores que es denunciar un fraude. Pero ayer en la reunión que se hizo en las oficinas de Eduardo Bauzá con los responsables directos de controlar los comicios bajo el mando del ex ministro Julio César Aráoz, se analizó en serio la primera constancia de fraude que les ha llegado. Consiste en una intoxicación de los cuartos oscuros el 27 de abril con boletas truchas de la lista Menem-Romero con el objeto de promover una masiva impugnación del voto.

Según esta versión que llegó al comando menemista, sectores interesados en voltear la elección harían una impresión de boletas Menem-Romero incluyendo modificaciones en la redacción y el diseño, pero conservando las características básicas de manera de confundir a un electorado poco prevenido. Cuando se hiciera el escrutinio provisorio esas boletas distintas de las autorizadas serían impugnadas merced a la buena fe los votantes.

• Vigilancia

La orden que salió ayer del comando menemista fue poner las boletas bajo la vigilancia más rigurosa por parte de las autoridades del partido, los comandos provinciales y los fiscales a cargo de cada escuela y cada mesa. Para eso se concentrará la impresión de los 125 millones de boletas (cinco por cada inscripto en el padrón electoral) en la Capital Federal. Esa confección se pensaba hacer en varias capitales provinciales donde amigos de la fórmula tienen talleres con capacidad de imprimir en rotativas las boletas.

Para evitar la mano negra, la impresión se hará el miércoles en tres talleres de la Capital Federal. Ese día el comando dispondrá de 30% del total de las papeletas que será usado esta semana para aprobar el circuito de envío, recepción y guarda de ese material.

Para ese control, el sector Menem del PJ se atribuye ya tener el compromiso de 110 mil afiliados en todo el país para sentarse en las mesas electorales y controlar como fiscales generales y fiscales de mesa cada urna donde se vote a presidente el 27 de abril. Cada uno de ellos cuenta con un estipendio y una vianda pagada por el partido, que además le asegura el medio de transporte para llegar a la mesa.

De ese total de fiscales, 35 mil pertenecen a la provincia de Buenos Aires, donde hubo un acuerdo final entre los delegados de
Alberto Kohan y Alberto Pierri para colaborar en cada uno de los 143 distritos en que se divide la provincia. Como Kohan y Pierri están enfrentados de manera irreconciliable, fue imposible juntarlos; lo hicieron sus delegados que acordaron cómo se encargarán de controlar los comicios.

• Coordinación

Una tercera pata en esa tarea la aportarán los fiscales de Luis Patti que, según este acuerdo bonaerense, se encargarán de la elección en Escobar, Tigre, San Fernando, Pilar, Balcarce y algunos otros partidos donde el ex comisario tiene buena estructura. El resto de la provincia se la repartirán Kohan y Pierri.

Ese celo por cuidar el circuito de las boletas incluye también una vigilancia estrecha del escrutinio provisorio de la elección. Como se asume que es plausible una segunda vuelta electoral, la publicidad de los resultados en la noche del 27 de abril es vital para instalar el clima del ballottage. Nada peor para ese proceso que las presunciones de fraude. Para eso el menemismo ha organizado una «task force» de fiscales informáticos que conduce la ex senadora
Liliana Gurdulich de Correa, que no sólo estudió ingeniería. También estuvo a cargo de los comicios cuando Menem era gobierno desde el Ministerio del Interior.

Gurdulich coordinará la presencia de los fiscales informáticos que han sido reclutados para vigilar los 45 centro de recepción de datos que tendrá la empresa privada encargada del escrutinio provisorio en todo el país. Esos fiscales son estudiantes o profesionales jóvenes en computación que deben controlar que los encargados de cargar los datos que se trasmiten desde las mesas electorales y desde allí a Buenos Aires sean fieles y no dejen espacio para declaraciones apresuradas de victoria o para las denuncias de fraude.

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