23 de febrero 2001 - 00:00

Menemistas buscan empezar de nuevo en tierras de Alfonsín

El ala contemplativa del menemismo bonaerense dará hoy el grito de Chascomús: propondrá que el anti-duhaldismo provincial, que se reconoce fatalmente en la figura de Carlos Menem, concentre sus esfuerzos electorales de este año sólo en los cargos de concejales y consejeros escolares y de libertad de conciencia a sus militantes en la disputa por los cargos mayores (senadores y diputados nacionales y provinciales). El sector que conduce Julio Mera Figueroa ha citado a las 17 de hoy a más de 500 representantes de todos los distritos bonaerenses para lanzar la línea interna del PJ, que tendrá el nombre de «Unir», para inscribir candidaturas nada más que a los cargos distritales.
Esta vereda del menemismo se diferencia así de la que montó la cumbre de la semana pasada en Mar del Plata, a la que asistió el propio Carlos Menem. Ese grupo propone una estrategia distinta a la de Mera y busca inscribir candidaturas también a los cargos mayores y, si fuera necesario, jugarlas por afuera del PJ, partido que domina con mano férrea Eduardo Duhalde. Este sector lo conducen -también para Menem-los ex diputados Roberto Fernández y Alberto Lestelle, quienes tienen preparada para la primera semana de marzo una segunda algarada costeña, ahora en Pinamar. En la cumbre de Mar del Plata apareció la primera nominación electoral del grupo, la del ex embajador Jorge Asís para una senaduría nacional por afuera del PJ. Esa postulación duró tres días, hasta que Asís se entrevistó con Menem y salió con el mandato de que será candidato a una eventual interna, pero nunca por fuera.

Con eso Menem lanzó una señal clara de que no autorizará por ahora, de manera expresa, listas que invoquen su autoridad pero que corran por afuera del peronismo. En La Rioja el partido enfrenta ya una disidencia de ese tipo que encarna el senador Jorge Yoma, quien desafía a Eduardo Menem con un partido propio.

La movida de Mera ocupará la sesión de lanzamiento de la línea Unir, en una sede cargada de sentido: la Asociación Bochense de Chascomús.

Nada más propio de la zona que el juego de bochas aportado por la inmigración de los tamberos vascos y que tiene allí la importancia del boxeo, por caso, en Harlem. Es el deporte de formación nada menos que de un Raúl Alfonsín que prefirió siempre rendir libres las materias de la carrera de Derecho en la Universidad de La Plata para poder refinar su estilo en el juego. Tan tradicional como esa especialidad que aún espera convertirse en deporte olímpico es el tercer tiempo con vermouth, anís y juego de mus, algo para lo que quizás tendrá tiempo Mera cuando termine la cumbre hoy.

El ex ministro del Interior y ex jefe de campaña de Menem en 1989 procurará convencer a los asistentes al encuentro que es posible remar a contracorriente para volver al peronismo al poder en el orden nacional. Por eso reniega de la vía mediática que han elegido los demás protagonistas de la política, en particular el dúo Duhalde-Ruckauf, pero también sus contradictores de la Alianza. De ahí la pretensión de volver a las artesanías políticas elementales de la persuasión casa por casa.

Mera
entiende que el sector que inspira un regreso de Menem en el año 2003 debe transitar por esta suerte de foquismo vecinal para esmerilar las posiciones, hoy inconmovibles en la provincia de Buenos Aires, de Duhalde y Ruckauf, que han elegido al ex presidente como su principal blanco.

La idea de limitar la acción del menemismo este año sólo a la disputa de los cargos vecinales de concejales y consejeros escolares la explica Mera como un aprovechamiento para el menemismo de un método inverso al aplicado por Duhalde para acumular poder en la provincia. Este siempre reclamó en la integración a las candidaturas un férreo acatamiento de las bases a las listas armadas desde la cúpula para cubrir cargos provinciales nacionales, pero liberaba a esas bases a cualquier armado local con la condición de que no trasladasen las disputas locales a los niveles más altos.

Mera
ahora quiere aprovechar esa libertad de que ha gozado la dirigencia distrital para recoger la inquina antiduhaldista que cree advertir en los niveles bajos de la militancia. En esa cantera ve este coordinador del menemismo provincial la única posibilidad de que un peronismo de otro signo y con compromisos más hondos con la militancia tradicional pueda intentar una vuelta.

Sólo si ese proceso avanza, cree Mera, el peronismo podrá quitarle a un Domingo Cavallo el discurso de los aciertos del período Menem o, por caso, remontar la derrota electoral del peronismo en 1999 en distritos clave del conurbano como Lomas de Zamora, Morón, Quilmes, Avellaneda, San Martín y otros, hoy en manos de la Alianza merced a un voto castigo a los años duhaldistas.

En un empeño casi feísta de ir a contrapelo de la política mediática de los años '90, Mera está dispuesto a enfrentar en este reprise a algunos personajes de aquella epopeya, como Juan Carlos Rousselot, Herminio Iglesias, Alberto Samid o Mario Caserta. Ya uno de ellos, Iglesias, promete acompañarlo esta tarde a Mera en el lanzamiento de Chascomús luego de haber animado varias reuniones con Menem en su partido, Avellaneda.

¿Y la ideología? El sector que va hoy a la Asociación Bochense cree encontrar su identidad en un retorno a los métodos de la política de a pie del '45 para habilitarlo a Menem para que cumpla las promesas que dejó pendientes después de los dos mandatos presidenciales. También de separarlo del entorno que hoy le busca al ex presidente una silla entre los conservadores del mundo. «Después de todo - ironiza Mera-Erman González llevó al peronismo a la Internacional Demócrata Cristiana, 'Chupete' Manzano a la Internacional Socialista y ahora Jorge Castro lo lleva a la Internacional Republicana. No hay duda de que somos mundiales.»

Del resultado de hoy surgirán los pasos futuros de este andarivel menemista: el 11 de marzo piensan en un acto en el estadio de Los Andes para celebrar otro aniversario de la elección de Héctor Cámpora como presidente en 1973. Para esa oportunidad Mera intenta reunir a varios miles de militantes y disparar un efecto similar al que produjo la concentración que organizó Luis Barrionuevo en River Plate en torno de la candidatura de Menem en 1988 y 1989. Recién entonces Mera espera convocarlo al propio ex presidente para sumarse a este retorno peronista y ponerse al frente de esta armada como renovador general.

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