"Pepín", acusado en la causa por persecución política, ahora habla de qué es la libertad

Política

Fue uno de los arquitectos de la mesa judicial del macrismo. Ahora, pese a la investigación en su contra por presiones a empresarios y políticos, escribió una columna en la que analiza qué es la libertad.

Fabián "Pepín" Rodríguez Simón fue uno de los arquitectos de la mesa judicial del macrismo, en junio de 2016 en la causa en la que se investigan presiones al grupo Indalo. Desde su lugar como operador en el gobierno de Mauricio Macri llevó adelante acciones que hoy son parte del expediente originada en la denuncia del empresario Fabián De Sousa por el hostigando a la compañía y a sus accionistas.

“Pepín” Rodríguez Simón no quiere rendir cuentas ante la Justicia permitiendo que se entrecrucen sus llamados, para determinar los alcances de la persecución del Grupo Indalo durante el gobierno de Cambiemos. Intentó frenar esa medida a partir de presentaciones judiciales.

No se trata de un personaje cualquiera, o de un "cuentapropista" como calificó Macri a los agentes de la AFI investigados por espionaje ilegal. "Pepín" es un hombre muy cercano al expresidente y a su entorno más estrecho. Y en distintas causas constan sus encuentros con funcionarios poderosos del mundo judicial.

Ahora, pese a la investigación en su contra por presiones a empresarios y políticos, escribió una columna en la que analiza qué es la libertad, basándose en el caso Donald Trump vs Twitter, a raíz de que le bloquearon al saliente mandatario de EEUU su cuenta en esa red social.

En el artículo publicado en ElDiarioAr, Rodríguez Simón analiza la censura en los medios y las redes, y considera que no es errada la decisión de Twitter de "cortarle el micrófono" a Trump.

Señala al respecto: "Donald Trump tiene la libertad de decir lo que quiera. Claro que con responsabilidad directa por las consecuencias personales, sociales, políticas, económicas, legales y judiciales que puedan tener sus dichos. Lo que no puede es decirlo en cualquier lado. Y nadie está obligado a escucharlo. Necesita la conformidad del difusor y la libre voluntad del oyente. Y no es ninguna censura que no quieran dárselas".

"En ejercicio de su irrestricta libertad de expresión Trump, como cualquier hijo de vecino, puede expresar lo que piensa (parresía) o lo contrario (hipocresía). Puede decir improbables verdades o flagrantes mentiras. Guarangadas, disparates o boutades. Puede protestar, quejarse, lloriquear o pedorrear. Promover la desobediencia civil o la sedición (sin impunidad posterior obviamente). Incluso puede no decir nada y llamar la atención meándose encima y haciendo trompitas. Lo que esta libertad no otorga –ni a Trump ni a nadie- es el derecho a que sus expresiones, groseras o protocolares, sinceras o caretas, lúcidas o lunáticas, demagógicas o democráticas, sean difundidas contra la libre voluntad de sus difusores", continúa.

Y luego afirma: "Los sitios –físicos o virtuales-, redes, medios o cualquier plataforma o espacio privado que se nieguen a reproducir determinados contenidos solo ejercen sus libertades de prensa y/o de comercio".

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