Ambito Financiero usa para encuestar el método de máxima objetividad, como mostrarles a los entrevistados planillas con foto, nombre y partido de los candidatos. Directamente se pide intención de voto. Las encuestas que llevan además «imagen positiva», «fuera del que vota a quién preferiría», «a quién votaría en segundo término» y otras variantes son formas habitualmente usadas para disimular que son irreales. Lo mismo cuando se pregunta «por qué votaría a quien señaló», entrando en motivaciones personales superfluas. En una encuesta en «La Nación» del 11 de setiembre tiene que reconocerse que el candidato oficial Rafael Bielsa está muy atrasado en intención de voto en relación con los candidatos Elisa Carrió y Mauricio Macri pero para evitar iras de la Casa Rosada se pone que Rafael Bielsa tiene «imagen positiva» de 37,6% y, en cambio, Mauricio Macri de sólo 35,9%, aunque no sirve de nada y cuando tampoco es creíble que eso suceda. Además se compensa más a Bielsa poniendo que entre los que supuestamente dijeron que no sabían o «no contesta» encabeza con 22,1% sobre 6,1% de Elisa Carrió. Si «no contesta» ¿de dónde se extrae el dato? Ambito Financiero, además, encuesta con personal del diario, conducido por los periodistas más jóvenes -o sea no contrata «planilleros»- y en lugares específicos de los cuales da el nombre y la dirección. Lo que trasciende siempre de encuestas en diarios, de aquí o del exterior, es el resultado de la intención de voto. Con este sistema coincidimos exactamente para el orden en los cinco primeros puestos de la elección presidencial, aunque no en los porcentajes que obtuvieron porque proyectamos «indecisos» sobre la intención definida de cada candidato y no es correcto, sobre todo cuando se dio altísimo nivel de abstención.
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