Mil marines de los EE.UU. llegan a Afganistán para batalla final
Los Estados Unidos están desplazando a Afganistán una fuerza de un millar de infantes de marina, «una fuerza formidable» destinada a protagonizar la última batalla contra los talibanes en su bastión de Kandahar. La concentración de marines, sin precedentes en la actual guerra, hace pensar que el Pentágono cree que el líder de los talibanes, el mullah Mohammed Omar, y el terrorista Osama bin Laden aún se refugian en esa ciudad.
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«Dentro de poco se tendrá un millar y más marines en el patio posterior del Talibán», dijo el coronel Peter Miller, jefe del estado mayor de la Task Force (Fuerza Operante) 58 que comprende cerca de 9.000 marines y personal naval, al norte del mar Arábigo. Con los marines, Washington intenta ahora llegar más lejos.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, indicó que la presencia de los marines aumentaría con el objetivo «de impedir que los talibanes circulen libremente en el país». El jefe del Pentágono reiteró que «Afganistán es sólo el comienzo» en la lucha de los Estados Unidos contra el terrorismo y agregó que los infantes de marina «no son una fuerza de ocupación» y destacó que tampoco toman prisioneros, tarea que se deja en manos de las milicias afganas que ahora cooperan con los Estados Unidos.
Sin embargo, el ministro de Exteriores de la Alianza del Norte, en el poder en Kabul, Abdula Abdula, descartó por el momento reforzar con sus tropas el ataque a Kandahar.
El cuerpo de marines, una rama autónoma de la armada estadounidense, constituye el grupo expedicionario preferido por el Pentágono para controlar rápidamente zonas enemigas.
Esos militares están entrenados para múltiples tareas en aire, tierra y mar, ejercicios de desembarco desde vehículos anfibios -su especialidad- hasta entrenamiento antiguerrilla en terreno urbano. Entrenamiento que deberá serles útil en Afganistán, donde pilotos del cuerpo de marines de los aviones F-18 y AV-8B Harrier de la fuerza aeronaval participaron inmediatamente en bombardeos. Sus tropas convencionales podrían participar en la persecución de Bin Laden y otros presuntos dirigentes de los atentados del 11 de setiembre y tratar de impedir su huida hacia Pakistán. Los marines aportarán también una potencia de fuego de la que carecían hasta ahora los comandos estadounidenses, incluyendo vehículos blindados livianos de transporte, helicópteros de ataque Super-Cobra y Harrier de despegue vertical. El cuerpo de marines, de unos 213.000 hombres comandados por el general Jim Jones, cuenta con sus propios aviones, barcos e infantería.
En tanto, mientras cazas estadounidenses bombardeaban intensamente los últimos bastiones talibanes, los habitantes de Kunduz, norte, festejaron la liberación de su ciudad saliendo a las calles donde aún yacen abandonados decenas de cadáveres de los talibanes muertos el domingo en la última y cruenta batalla.




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