13 de octubre 2003 - 00:00

Moliné enfrenta al Senado y plantea anular suspensión

Eduardo Moliné O'Connor insistirá desde mañana en reclamar la nulidad de la arbitraria suspensión que le impuso el Senado. Se duda, aun cuando la defensa diga que no está firme esa medida, que Moliné vaya mañana a su despacho y genere otro conflicto institucional. Recurrirá ante la misma Cámara alta, aunque ya se prepara para apelar en queja ante la Corte y tribunales internacionales. Los diputados, a su vez, presionarán a la Corte para bloquear ayuda a Moliné de sus colegas jueces. Anoche, el magistrado no negó que mañana participe de la reunión de la Corte, aunque dijo que siempre evitó los escándalos.

Una de las últimas presentaciones de Moliné OConnor fue durante el jury de enjuiciamiento iniciado al juez Roberto Murature.
Una de las últimas presentaciones de Moliné O'Connor fue durante el jury de enjuiciamiento iniciado al juez Roberto Murature.
El conflicto entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia puede convertirse en un escándalo internacional. El ministro Eduardo Moliné O'Connor consumió horas del fin de semana largo evaluando si mañana volverá al Palacio de Justicia o acatará la arbitraria suspensión que le aplicó el Senado.

Jurídicamente, Moliné está habilitado para participar en los acuerdos del alto tribunal de los martes, pero en el Ejecutivo ya se analiza impedirle el ingreso recurriendo al uso de la fuerza pública si fuese necesario
.

«Nunca he provocado un escándalo, y no lo pienso hacer. Soy un hombre respetuoso de la ley»
, de esa forma el ministro Moliné O'Connor respondió anoche en el programa de Mariano Grondona al interrogante sobre su asistencia al acuerdo del martes.

El juez -que hasta hace unos meses fuera vicepresidente de la Corte Suprema- está convencido de que el Senado puede llevar sus exabruptos a límites inimaginables. Por eso hizo conocer a sus colegas que quiere evitar un conflicto de poderes de mayor dimensión. Y, sobre todo, impedir un show mediático que significarían imágenes del ministro pujando por ingresar a los tribunales y la Policía impidiéndoselo. «El daño institucional e internacional sería gravísimo», apuntó un colaborador del ministro.

• Cuestionamientos

La sola presencia de Moliné en el Palacio de Tribunales forzaría, además, a un pronunciamiento del resto de los supremos. Salvo tres (pero por diferencias personales) los otros jueces han visto con desagrado la decisión del Senado de suspender a Moliné, cuando esta medida no está contemplada en la Constitución.

El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, a través de su presidente, Roberto Durrieu, y del secretario, Guillermo Lipera, cuestionó la medida y sostuvo que « el Senado carece de facultades para suspender a un juez de la Corte». Y entiende que una definición de este tipo significa « afectar la independencia del Poder Judicial».

La ley suprema sólo prevé la remoción de los jueces del más alto tribunal, pero ninguna norma faculta a poder, tribunal u órgano de Estado a tomar una decisión como la que tomó la Cámara alta.

Sobre este punto trabajaba ayer el abogado
Gregorio Badeni. El letrado presentará entre el jueves y el viernes un planteo de inconstitucionalidad a la decisión del Senado de suspender a Moliné en sus funciones mientras procede a su juzgamiento político.

Badeni
sostiene que «mientras la suspensión no quede firme, no se cumple; de modo que una vez notificado existe un plazo de 10 días hábiles en el que interpondremos un recurso extraordinario ante el Senado para que lo eleve a la Corte Suprema, con el fin de que deje sin efecto la suspensión por ser una medida inconstitucional».

El recurso también tendrá alcance internacional ya que
Moliné tiene previsto llevar el planteo de inconstitucionalidad a la Corte Interamericana de Costa Rica.

Así también lo confirmó Moliné antes las cámaras de televisión.

«En un estado de derecho, incluso un ministro tiene derecho apelar una decisión que es injusta»
, dijo el supremo.

El juez también reiteró su posición de no renunciar a su cargo en la Corte Suprema.

• Estrategia

La estrategia defensista comenzará a tomar cuerpo mañana cuando el abogado presente ante la Corte un recurso de queja contra el Senado por rechazar las impugnaciones de la presidente de la Comisión de Juicio Político, Cristina Fernández de Kirchner; de Miguel Pichetto, Jorge Yoma y José Luis Gioja por prejuzgar. Se interpreta que este rechazo significó la violación del derecho de defensa de Moliné.

El Senado, actuando como tribunal de enjuiciamiento, aprobó en la madrugada del jueves la suspensión del ministro «
sin goce de haberes» por 40 votos contra 18. La suspensión es el último paso anterior a la posible destitución de Moliné.

Del peronismo afín al gobierno de
Néstor Kirchner provino la advertencia de que se hará cumplir el Código de Procedimiento Penal y que se le pedirá a la Corte que haga cumplir la medida si el juez Moliné O'Connor pretende concurrir a su despacho.

• Crítica

En su primera aparición pública luego de la suspensión que le aplicó el Senado, el juez Moliné criticó la medida y reiteró que los cargos que se le imputaron «no tienen el mínimo sustento». Por lo menos eso quedó evidenciado en la Cámara alta que no demostró que hubo mal desempeño del juez y se inclinó sólo a cuestionar el contenido de la sentencia que emitió junto a otros magistrados.

«Si estamos en una sociedad seria, no debe imponerse el voto sobre las razones»
, arguyó.

De esta forma, Moliné interpretó que la decisión del Senado está motivada por cuestiones políticas.

Todo lo que ha sucedido hasta este momento, desde la renuncia de
Julio Nazareno, es un precedente que debería escrutarse con mayor cuidado. Se está dando aquí el sustento para que el Congreso avance en el juzgamiento del resto de los miembros de la Corte con el único argumento del contenido de sus fallos. Algo que, hasta ahora, estaba prohibido.

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